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8 DE MARZO: NADA PARA FESTEJAR

Derechos Humanos

8 DE MARZO: NADA PARA FESTEJAR

Entre el 1 de enero y el 29 de febrero, hubo 63 femicidios en el país, es decir, uno cada 23 horas, pero el último informe de la ONG feminista Mumalá, publicado este viernes, indica que aumentaron a 68, es decir 5 asesinatos en tres días.

Mientras el país se paraliza por los dos casos confirmados de coronavirus, 2 muertes confirmadas en el país, en lo que va de 2020 al menos 68 mujeres fueron asesinadas por su condición de mujer

Por causa de los asesinatos 57 menores sin madre. Las armas blancas y los golpes fueron las principales formas en que se perpetraron los crímenes, y mayoritariamente se cometieron en la vivienda de las víctimas.

Más de la mitad de las víctimas tenía entre 20 y 40 años, la mayoría de los femicidios fueron cometidos por sus exparejas y también en buena medida se habían realizado denuncias previas por maltratos y amenazas.

Los aberrantes crímenes violentos que sufrieron causaron gran conmoción e impacto y demuestran cómo la violencia de género en todas sus formas es todavía una problemática latente.

No es un problema de psicópatas que matan aisladamente sino que es un problema de la convivencia de género. Donde hay crímenes contra mujeres hay otras formas de violencia contra ellas y que están presentes en forma constante, muchas veces tolerada socialmente y también por las autoridades creando un clima de impunidad.

Son mujeres que no fueron escuchadas, cuyas vidas no fueron protegidas por el Estado y que entonces quedaron en mayor riesgo frente a los agresores. Hay una relación importante entre formas de violencia de género aceptadas por la sociedad y los crímenes de mujeres.El machismo y la misoginia instalados en las instituciones hacen que las autoridades desvaloricen la problemática y no le den importancia.

La mayor parte de esas mujeres y esas niñas muertas eran mujeres de paz, es decir, no estaban involucradas en hechos delictivos, no estaban haciendo cosas fuera de la ley, eran mujeres comunes y corrientes, jóvenes, estudiantes muchas de ellas, comerciantes otras, trabajadoras pobres, obreras, niñitas en edad escolar y también ancianas.

Los asesinos son hombres comunes, la mayoría conocidos de las víctimas, parientes, esposos, novios, ex esposos, padres, hermanos, vecinos, amistades familiares, o compañeros de trabajo o escuela y en menor proporción desconocidos.

Detrás de las muertes hay muchas interpretaciones. Pero la que prevalece es una gran desvalorización de las mujeres, que las escuchan pero no la oyen. Se hacen chistes y comentarios sobre la incapacidad de las mujeres, luego se toman algunas mujeres para cebarse sobre ellas, y con eso se alimenta la misoginia contra todas. Esto hace que las mujeres estén en riesgo de recibir violencia. Incluso se acepta que haya un grado de violencia conyugal. Se habla de los pleitos conyugales, “se pelearon”, se dice, pero no se analiza que hay una desigualdad entre quienes se pelearon, que hay una relación de género, que hay un poder.

A los hombres se les permite ser violentos, en rangos y grados distintos. Las masculinidades prevalecientes todavía están cargadas de violencia, que tiene que demostrarse a través de los deportes, las competencias rudas, la política y ya en el ámbito de la delincuencia, a través de los delitos. En todo este cuadro complejo de convivencia entre los géneros es donde se gesta la violencia sobre todo de hombres contra mujeres.

La madrugada del domingo 1 de marzo, Naim Vera, de 19 años, asfixió y mató a Brenda Micaela Gordillo, de 24, en Catamarca. Según confesó, quemó el cuerpo en la parrilla de su casa, luego lo desmembró y se deshizo de los restos en diferentes puntos de la ciudad.

Ese mismo día, en la localidad bonaerense de LobosSergio Ramón Oliveira asesinó a golpes a su prima de ocho años, Guadalupe Ezeiza, y calcinó el cuerpo. Antes había abusado sexualmente de ella.

El 2 de marzo, Jordana Rivero, de 28 años, fue asesinada por Bernardo Luis Baraj. El femicida, un hombre de 50 años, la mató a golpes y la arrojó de un séptimo piso en Mar del Plata.

El 3 de marzo, en Las Toninas, fue encontrado el cuerpo de Octavia Colque, de 39 años. Estaba enterrado en el patio de la quinta de un hombre que habría sido su expareja, Balvino López, de 45 años.

También, Agustina Atencio, una adolescente de 17 años, fue encontrada muerta en el Río Colorado, en Catriel, Río Negro. El principal sospechoso del crimen es su exnovio, de 21 años

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