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La Voz de Los Barrios

COVID 19: ESE VIRUS ALECCIONADOR

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COVID 19: ESE VIRUS ALECCIONADOR

Por Héctor Pellizzi

A inicio del mes de marzo le hice un comentario y una pregunta al Intendente Petrecca, a raíz que él escribió en su página “…hoy la unión de todos es necesaria, para cuidarnos entre todos, para ayudar al que necesita…”.

EL COMENTARIO

Es agradable escuchar una frase como esa, pero me intriga cuando es manifestada por quienes nunca estuvieron en peligro. Porque no pensaban así cuando una decena de vecinos acampó en la plaza principal y le cerraron la puerta de la iglesia una noche de viento y de lluvia, no les dieron audiencia con el Intendente, fueron expulsados por la policía y les iniciaron procesos a aquellos que sin techo protestaban porque el Municipio, la Provincia y la Nación no había hecho en 4 años una sola casa popular.

Meses después por mandato municipal derrumbaron casuchas de moradores cerca de la alcantarilla con acusaciones nunca comprobadas. En estos casos no funcionó: “…la unión de todos para ayudar al que necesita…”. Frase que solamente es dicha ahora cuando el virus los ataca y por eso se convierte en un virus aleccionador.

LA PREGUNTA

El Presidente de la Cámara de Diputados denunció que varios distritos tenían valores públicos a plazo fijo y no había escusas al decir que no tenían dinero para el combate al coronavirus. ¿El Municipio de Junín tiene dinero a plazo fijo? ¿Y si lo tiene a cuanto llega esa suma?

Pablo Petrecca ignoró el comentario y no respondió a la pregunta.

Los miles y miles de muertos en el mundo entero hace que el pánico y el miedo se adueñe de las personas en general  y también a los que nos gobiernan en Junín, que acertadamente están tomando medidas que nunca habían tomado.

Ahora se descubre que el sistema carcelario de las unidades en nuestra ciudad es infrahumano. Nadie se preocupaba, salvo honrosas excepciones,  con los presos que entraban con VIH sin pasar por los análisis de protocolo, ni les importaban los que padecían tuberculosis, fiebre hemorragia, sífilis y otras enfermedades contagiosas. ¿Quiénes fueron los que se preocuparon por la falta de comida y de remedios para los internos?  Nadie alzó la voz con vehemencia por los muertos, por los asesinatos y por los “suicidados”. Y también callaron el presidio para mujeres en una alcaldía que fue construida para otros fines. Pero llegó el virus aleccionador y se dieron cuenta que el problema no era la cárcel a quien se culpa de todos los delitos en Junín, se dieron cuenta que no es la cárcel en sí y sí el sistema penitenciario cavernícola y putrefacto que funciona como funcionaba en la dictadura y que ningún gobierno democrático se animó a ponerle el cascabel.

En los hechos acaecidos últimamente con el traslado de presos (que es rutinario y normal para las épocas comunes) pero en estos tiempos de coronavirus  faltó información fidedigna de la Secretaria competente y colaboración de aquellos que dijeron: “…hoy la unión de todos es necesaria…”. Claramente hubo intención política negativa y exabruptos de dirigentes que en estos momentos cruciales en que vive la sociedad tienen la obligación de mantener la calma.

Largas colas en épocas normales 

 

Se dieron cuenta ahora gracias al virus aleccionador que el atendimiento bancario es deficiente y está lejos de las necesidades porque faltan infinidades de cajeros automáticos, y cómodos espacios físicos para que los jubilados, que siempre fueron sometidos a vejámenes de espera, esperen en situaciones dignas.

Percibieron ahora la importancia de la salud pública y salen para aclamar un Estado salvador cuando siempre se manifestaron por un Estado “chiquito que no moleste”.

Despertaron un día y vieron la importancia de los maestros de la escuela pública y de las computadoras que les fue prohibida a los chicos más vulnerables (la extinción del programa “conectar igualdad”)

Se dieron cuenta que los empresarios no son nada sin los trabajadores a los que siempre lo trataron como material de descarte. Hasta no hace muchos meses pedían flexibilización laboral “porque sino el empresario tendrá que echar gente”, manifestaban patrones y entenados.

Observan detrás de esta pandemia que faltan enfermeras y que es la profesión más digna de todas las profesiones, se dieron cuenta porque el virus aleccionador les hace ver las muertes por miles. ¿Pero quién salió a gritar públicamente que faltaban enfermeras en las clínicas y hospitales? Tal vez lo sabían pero no les importaba.

Un sector de la clase media, esa que es xenófoba, egoísta e individualista se hunde en la nada porque el virus aleccionador les ha quitado sus ambiciones e ilusiones.

Definitivamente se ha desnudado en forma descarnada las miserias de aquellos, no muchos felizmente,  que se aprovechan de la situación para esconderse detrás de escusas, de sus empleos burocráticos,  de sus propias incompetencias, de errores, de ignorancias, de corrupciones, de mediocridades y de aprovechamiento político, sin percibir que el virus aleccionador ha hecho transparentes sus escondites y los estamos viendo tan desnudos como se veía el rey de Hans Christian Andersen.

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