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EL 16% DE LAS PERSONAS TRANS MUERTAS EN 2019 FUERON VÍCTIMAS DE CRÍMENES DE ODIO

Diversidad

EL 16% DE LAS PERSONAS TRANS MUERTAS EN 2019 FUERON VÍCTIMAS DE CRÍMENES DE ODIO

EL 16% DE LAS PERSONAS TRANS MUERTAS EN 2019 FUERON VÍCTIMAS DE CRÍMENES DE ODIO

 

El relevamiento realizado por la Asociación Civil Trans La Rosa Naranja dio cuenta que el año pasado fallecieron al menos 75 personas trans, con una edad promedio de 39 años. 37 años antes que la media de la población, que vive hasta los 76 en Argentina.

El 16% de las personas trans fallecidas el año pasado fueron víctimas de crímenes de odio y el 84% murió prematuramente como consecuencia de la exclusión sistemática, lo que se denomina «travesticidio social».

El 57% (43) murió antes de los 40 años y el 13% (10) antes de los 30, siendo la más Gala Estefanía Perea (19), que fue asesinada por su pareja en su casa de Lules.

Otras once mujeres trans fueron asesinadas el año pasado, según el Informe Crímenes de Odio 2019 de la Federación LGBT+ que registró igualmente 62 «travesticidios sociales».

Murieron víctimas de travesticidio «La Chicho» Chirinos (49), Lali Sonia Heredia Escobar (36), Angie Di Giacomo (38), y Lucía Barrera (37), según el mapa de crímenes de odio de la Agencia Presentes.

En tanto, La Rosa Naranja reveló que dos de las 42 personas trans fallecidas en lo que va de 2020, fueron víctimas de un homicidio motivado por el odio a su identidad de género: Roberta Carabajal (50), asesinada el pasado 1 de febrero en La Plata y Karly Palomino (33), a quien mataron el 5 de marzo en la localidad bonaerense de Ciudadela.

Roberta Caravajal

«El travesticidio social tiene su eje fundamental en el abandono, no solamente por el Estado -que es el principal responsable- sino también por las familias, que expulsan a niñas y adolescentes trans que terminan ejerciendo la prostitución y sometidas a la violencia que ejercen las fuerzas de seguridad, de palizas, cárcel y coimas», dijo a Télam Marcela Tobaldi, presidenta de La Rosa Naranja.

Karly Palomino

Explicó que la situación de prostitución las expone, además, a la explotación de los proxenetas pero también a ver deteriorada su salud por la silicona industrial, las adicciones y las enfermedades de transmisión sexual.

Y esa exclusión se reproduce en la sociedad en general que «no te mira, te da vuelta la cara como hacen con la gente en situación de calle, como si las personas trans no existieran y entonces se mueren rápido», como sucede con «un niño o un adulto mayor que se deja tirado solo, en la miseria».

«No existe democracia si no están incluidos todos los sectores sociales y el Estado es el principal responsable, por eso tiene que haber una reparación histórica más allá del cupo trans, porque a la mayoría de nosotras nos quitaron más de 35 años de vida», aseguró.

Para Tobaldi, la cuarentena por la pandemia de coronavirus «visibilizó el real estado del colectivo trans travesti».

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