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EL GRAN DICTADOR

Cultura

EL GRAN DICTADOR

EL GRAN DICTADOR

 

CHARLES CHAPLIN

El 15 de octubre de 1940, cuando Adolf Hitler ya había iniciado su plan de invasión y exterminio, Chaplin estrenaba en Nueva York su controvertida sátira del nazismo. Más de una voz puso reparos y otras tantas se alzaron en contra.

El gran dictador, la primera película hablada de Charles Chaplin, esta obra visionaria e idealista cuyo estreno en 1940 incomodó no sólo a los jerarcas nazis y fascistas sino también a los aislacionistas estadounidenses y a buena parte de la crítica, que reprochó a Chaplin el «exceso de sentimentalismo» y la carga política de un filme que Adolf Hitler vio en privado en varias ocasiones.

Especialmente molesto resultó en aquellos días agitados el alegato que pone fin a la película. El barbero judío que ha sido confundido con el dictador de Tomania Adenoïd Hynkel (ambos interpretados por Chaplin) pronuncia un encendido discurso retransmitido por radio a todo el mundo en el que insta a los soldados a rebelarse contra sus superiores –«¡Soldados, no os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas, os barren el cerebro, os ceban y os tratan como ganado y como carne de cañón!»– y anima al pueblo a alzarse «por un mundo nuevo, digno y noble, que garantice a los hombres trabajo, que dé a la juventud un futuro, y a la vejez, seguridad».

Unas palabras que, tal como subrayó en la última edición del festival de Berlín Geraldine Chaplin, «parecen haber sido escritas hoy mismo». La hija del director sostiene que el mensaje de la película es ahora, años después del estreno, «más actual que nunca».

Charles Chaplin empezó a escribir el guión de El gran dictador en 1937, poco después de que sus películas fueran prohibidas en Alemania por orden expresa de Adolf Hitler, irritado por el parecido entre su bigote y el del cómico inglés (ambos nacieron en abril de 1889, con apenas cuatro días de diferencia). Lo concluyó en noviembre de 1938, poco después del oprobioso Tratado de Múnich y de la funesta noche de los cristales rotos. El estallido de la segunda guerra mundial sorprendió a Chaplin y su equipo en un estudio de Londres ultimando los ensayos previos al inicio del rodaje.

Las presiones ejercidas no sólo por la diplomacia alemana e italiana sino también por el Gobierno inglés y por los aislacionistas de Estados Unidos, hegemónicos en aquella época, surtieron efecto: los estudios de Hollywood se negaron a financiar la película y Chaplin arriesgó su propio capital. La jugada le salió redonda. El gran dictador se estrenó en dos cines de Nueva York el 15 de octubre de 1940. Pese a la reacción adversa de la crítica, se convirtió en uno de los mayores éxitos comerciales de Charles Chaplin y pasará a la historia del cine como un intemporal canto a la libertad y la tolerancia.

Por sus opiniones, Chaplin fue puesto en una lista negra del FBI, arrastrado frente al Comité de Actividades Anti-estadounidenses de la Cámara de Representantes y exiliado efectivamente de los Estados Unidos.

Termina con este discurso apasionado dirigido a la audiencia a través de la pantalla grande, no sólo contra el fascismo sino contra todas las formas de opresión y explotación: https://www.youtube.com/watch?v=3cFTJ9q5z

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