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EL ODIO HACIA EL PERONISMO

Política

EL ODIO HACIA EL PERONISMO

EL ODIO HACIA EL PERONISMO

 

 

Sebastián Plut, Doctor en psicología, escribió para La Tecl@ Eñ, un formidable artículo que obviamente recomiendo leerlo en su íntegra.

 

Para aquellos que quieren informarse sin esfuerzo intentaré hacer una síntesis de dicho artículo donde, a través del psicoanálisis, se intenta desvendar el odio hacia el peronismo.

Es notorio que el peronismo no es una sola cosa y se lo rechaza por lo que se dice de él, por las mentitas que se elucubraron sobre Perón y Evita, por los mitos del aluvión zoológico y no por lo que realmente es.

Las falsedades que se viralizan buscan concitar su rechazo pero, sobre todo, procuran encubrir las verdaderas razones de dicho rechazo.

Allá por los años 50, cuando los trabajadores llegaron a Mar del Plata y se instalaban en los hoteles de los Sindicatos y el pobrerío invadía la exclusiva playa Bristol, creó en la clase media aventajada tal angustia, tal incertidumbre, que inmediatamente generó odio.

Comprendemos, entonces, que el odio al peronismo se despierta en vivencias subjetivas de angustia. Es decir no es solo odio sino también de angustia. El rencor que se le dirige se funda en lo que efectivamente representa.

“Mientras que en el individuo aislado –dice Freud- la ventaja personal es a menudo el móvil exclusivo, rara vez predomina en las masas. Si bien es un hecho que las grandes conquistas del pensamiento, los descubrimientos importantes y la solución de problemas sólo son posibles para el individuo que trabaja solitario. Pero también el alma de las masas es capaz de geniales creaciones espirituales, como lo prueban, en primer lugar, el lenguaje mismo, y además las canciones tradicionales, el folklore, etc. Por otra parte, no se sabe cuánto debe el pensador o el creador individual a la masa dentro de la cual vive”.

El neoliberalismo, de hecho, ataca aquello que Freud denominó identificación por comunidad, es decir, aquella identificación que configura un sentimiento de pertenencia. El sujeto neoliberal se posiciona por vía de la negación identitaria y nos dirá “no soy de izquierda ni de derecha” o bien “yo soy apolítico”. Tales son algunas de las manifestaciones verbales que expresan los valores del individualismo y la meritocracia.

El mercado, eso que el neoliberalismo cree que es la sociedad, considera que la comunidad es una suma de individuos entre los que se desarrolla una competencia entre iguales. Y aquí Freud nos da una pista cuando examina el origen del derecho y de la comunidad. Dice que consiste en la “unión de muchos débiles y de potencia desigual”. El peronismo, precisamente, pone en evidencia esa desigualdad.

Recordemos que Freud postulaba la irreductibilidad de los antagonismos sociales y que no es el antagonismo la condición de la violencia sino, a la inversa, la violencia se dispara cuando se pretende sofocar los antagonismos.

Esta distinción es correlativa de otra, toda vez que mientras el peronismo habilita la expresión del sentimiento de injusticia, el neoliberalismo promueve y explota el silencio sobre los sentimientos de vergüenza y humillación.

Sebastián Plut, cierra su artículo recordando la milonga “Se dice de mí”, en una de cuyas últimas estrofas Tita Merello cantaba: “Y ocultan de mí… ocultan que yo tengo unos ojos soñadores, además otros primores que producen sensación”.

 

 

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