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EN LA CONFORMACIÓN DE LA EMPRESA HIDROVÍA HUBO UN TAL ROMERO…

Opinión

EN LA CONFORMACIÓN DE LA EMPRESA HIDROVÍA HUBO UN TAL ROMERO…

EN LA CONFORMACIÓN DE LA EMPRESA HIDROVÍA HUBO UN TAL ROMERO…

 

Por Diego Genoud (Trechos extraídos del portal Letra P)

 

Periodista Diego Genoud

 

A Gabriel Romero la leyenda lo sienta a la mesa del Pacto de Olivos. De chatarrero a magnate sin fronteras.

Gabriel Romero

De un extremo perfil bajo Romero es el empresario argentino que está detrás de un negocio que trasciende las fronteras como socio de la compañía de dragado del gigante belga Jan de Nul.

Pieter Jan de Nul. «No profundizar la Hidrovía en el gobierno de Macri fue una oportunidad perdida y el Estado perdió 500 millones de dólares por año»

Gabriel Romero accedió a uno de los contratos más codiciados, la Hidrovía Paraná-Paraguay, y lo conservó en su poder durante el último cuarto de siglo.

Hidrovía Paraná -Paraguay

Radical de toda la vida y nacido en el barrio porteño de Flores, Romero es el accionista local de Hidrovía S.A., el consorcio que fue creado en los años noventa para competir por el dragado y el balizamiento de los 820 kilómetros que conectan a la Argentina con el mercado mundial.

Rodolfo Poblete

El empresario comenzó en la década del ochenta vendiendo chatarra y se expandió en forma vertiginosa. Sus talleres ferroviarios de Chascomús lo pone en contacto con Rodolfo Poblete, amigo de los hijos de Raúl Alfonsín, que tenían su misma edad.

Barrionuevo y Nosiglia

La relación se tornó estrecha y la leyenda nunca desmentida inmortalizó a Romero como el anfitrión que puso su departamento de Barrio Norte para que Luis Barrionuevo Enrique Nosiglia comenzaran a amasar el Pacto de Olivos.

 

El Pacto de Olivos

Apenas unos meses después avanzó el proceso que terminó con la privatización de la vía fluvial la adjudicación al consorcio de Emepa, empresa de Romero y la belga Jan de Nul. Pasaron los gobiernos, se dictaron cuatro prórrogas y Romero y los belgas siguieron unidos.

Alberto Fernandez

El próximo 30 de abril, vence el contrato que Alberto Fernández piensa volver a licitar. Después, se verá si compiten por retener un negocio que factura U$S 200 millones de dólares por año y tuvo casi tantos cuestionamientos como extensiones de contratos. 

 

Gabriel Romero

Gabriel Romero es la típica persona que nadie conoce pero es muy relevante y sabe hacer su negocio. Consiguió asociarse con quienes saben hacer las cosas y montó un negocio redondo”. Su perfil bajo no lo lleva a pasar inadvertido en las alturas del poder: todos los presidentes de la Argentina supieron de entrada quién era.

Rodolfo Canicoba Corral

En 2001 Rodolfo Canicoba Corral, comenzó a investigar sobreprecios por 70 millones de dólares en la adjudicación de la Hidrovía, pero el expediente se perdió en algún cajón de la burocracia.

Bonadio y Stornelli

Romero tuvo su última aparición estruendosa en agosto de 2018, cuando se presentó como “arrepentido” para asegurar ante el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli que había pagado 600 mil dólares por el decreto 113/2010 de Cristina Fernández de Kirchner, que le prolongó la concesión de la Hidrovía por diez años. Quiero aclarar que De Vido nunca me pidió plata”, dijo.

 

Más tarde, llegarían las denuncias más o menos explícitas de empresarios que dijeron haber sido intimidados para declarar en contra del cristinismo. Procesado, hoy Romero espera el juicio oral.

 

Cristina Kirchner

Ese mismo año, las palabras del dueño de Emepa merecieron una respuesta detallada de la actual vicepresidenta en el Senado. Cristina recordó la historia de una concesión que arrancó con Menem, fue prorrogada por Eduardo Duhalde y tuvo también su extensión durante la era kirchnerista, en un proceso que incluyó audiencias públicas y fue aprobado en el Congreso por la Bicameral de Seguimiento de Facultades Delegadas del Poder Ejecutivo.

Eduardo Duhalde

Crease o no, la historia que contó Romero marcó un quiebre puertas adentro del holding y provocó un cimbronazo. El empresario renunció al directorio de todas sus empresas y se apartó del día a día de sus negocios.

Hidrovia

A los 69 años, el dueño de Emepa se concentra en una de las cosas que más le gusta, la cría de embriones de la raza de origen japonés Wagyu, que producen la carne Kobe, una exquisitez que se sirve en los restaurantes exclusivos de todo el mundo. Romero introdujo la raza a la Argentina en 2001 desde Canadá y Estados Unidos, justo cuando el país volaba por los aires.

Carne Kobe

Del resto de sus negocios, Romero se fue alejando, al menos en apariencia. Gente de su confianza se ocupa del balizamiento en la Hidrovía, la Higiene Urbana en la ciudad de Buenos Aires, la concesión del Ferrocarril Belgrano Norte y el Metro de Lima -que ganó en 2011-, las plantas metalúrgicas de Chascomús y Laguna Paiva donde se repara material ferroviario, las empresas de ingeniería y construcción, la publicidad a través de PC Vía Pública y la producción de las razas Aberdeen Angus y Hereford que cría a través de la cabaña Santo Tomás de la Sierra.

Pese a que no figura tampoco en el directorio de ninguna de sus compañías, su hijo, Cristian Romero, es para algunos el heredero de ese emporio que se construyó a partir de la chatarra y la ductilidad de su dueño.

 

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