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«Inhumano» Nuevo término del negacionismo turco

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«Inhumano» Nuevo término del negacionismo turco

Jorge Rubén Kazandjian
Desde hace tiempo sobrevuela la teoría de que Turquía emprendería nuevas acciones tácticas tratando de desviar el eje de la discusión del Genocidio Armenio a poco más de un año de alcanzar su centenario el grave crimen de lesa humanidad que se cobró la vida de más de un millón y medio de armenios.

La visita del canciller turco Ahmed Davutoglu a Ereván para participar de una cumbre de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro, parece haber sido la oportunidad buscada por la diplomacia de Ankara para tratar de instalar una nueva visión “de los trágicos acontecimientos”, tal como acostumbra Ankara a denominar el Genocidio contra nuestro pueblo.

La idea quedó fortalecida luego de observarse cómo trató la prensa turca la futura visita de Davutoglu a Armenia, generando expectativas que quedaron muy lejos de concretarse.

Uno de los medios principales de Turquía titulaba que Davutoglu iba a la capital armenia a concretar un acuerdo por el cual la apertura de fronteras quedaría muy cerca. Ese “acuerdo” contemplaba la retirada de las fuerzas armenias de dos de las “regiones ocupadas”a Azerbaidján.

En realidad, los objetivos reales de la presencia de Davutoglu en Armenia eran varios: Uno de ellos era intentar demostrar al mundo que Ankara está dispuesta al diálogo con los armenios. La contrapartida era también el reclamo de repliegue de tropas para no enervar a su socio y “hermano” azerí. También demostrar que Turquía busca ahora un nuevo acercamiento a su problema de reconocimiento del Genocidio, mostrándose más comprensiva y menos beligerante en el tratamiento del tema. Pero quien haya pergeñado esa estrategia cometió un grave error en poner en boca del Canciller el término “inhumano” al referirse justamente a los convoyes humanos de la muerte.

Turquía lleva desde hace décadas una feroz política contra los armenios y su Diáspora, esa que los enfrenta como nadie, sin temores ni compromisos políticos y diplomáticos.

Davutoglu, en otra de sus nefastas declaraciones afirmó que se reunía en secreto con los armenios de la Diáspora por temor a que los extremistas armenios causaran problemas.

Todos sabemos a quienes se refería el diplomático que seguramente está bien informado por sus esbirros de las acciones políticas reivindicatorias que los descendientes de las víctimas de 1915 llevamos a cabo incansablemente en aquellos países donde vivimos y que son los mismos que acogieron a nuestros padres y abuelos refugiados por los crímenes de Talaat, Enver, Djemal y cía.

Calificar de “inhumano” al genocidio es transferir responsabilidades a sus propios antepasados que construyeron la “nueva” Turquía sobre los cadáveres dispersos por toda la región. Calificar de “inhumano” es también rebajar la categoría del crimen. Un genocidio puede tildarse de inhumano, sólo después de haber sido reconocido como tal. Y no sólo aceptar las responsabilidades sino también reparar las consecuencias devolviendo lo usurpado a costa de la sangre armenia.
Davutoglu intenta transformarse en un espectador que califica el genocidio como si fuera el crítico de un filme de acción. Su gobierno deberá extremar su inteligencia si piensa que podrá detener el aluvión de 2015 con argumentos como éste.

Los armenios conocemos esta dolorosa historia pues la protagonizaron nuestros mayores con sufrimiento y dolor infinito. Ningún político, diplomático o historiador turco podrá reescribir lo sucedido entre 1915 y 1923. Esas páginas están teñidas de sangre y nadie podrá borrar su trágico contenido con palabras huecas.

En Europa los monumentos de los sanguinarios han desparecidos
Osvaldo Bayer

“…En Europa: todos los monumentos de los sanguinarios tiranos, como Hitler, Mussolini, Franco y Stalin, han desaparecido. Pero no los grandes genocidios de la Historia. Hemos denunciado el gran genocidio realizado por los turcos contra el pueblo armenio, iniciado ya hace casi un siglo, en 1915, y continuado durante largos años. Fueron asesinados un millón y medio de hombres, mujeres y niños.

Se trata de uno de los crímenes más repugnantes y cobardes de la historia del mundo. Más agravante todavía es que ningún gobierno turco reconoció el crimen masivo sino que hasta el momento lo ha negado. Y bien, se acaba de prender la primera luz que ilumine la verdad. Los diarios alemanes lo acaban de anunciar. En uno de los editoriales del Frankfurter Rundschau, el escritor Frank Nordhausen lo dice: “El genocidio armenio es un hecho histórico demostrado por completo.

Cuando en la capital de Armenia gran cantidad de turistas turcos visitan la exposición sobre el genocidio de 1915, muchos de esos visitantes, al terminar la visita, rompen a llorar o caen en risotadas histéricas. Porque se pueden ignorar algunas pruebas, pero no tantas como hay en dicha exposición”. Principalmente fotos de hombres armenios ahorcados, de mujeres armenias muertas de hambre en la interminable huida y niños llorando. También, continúa el escritor, que “a pesar de que todo Turquía ha negado, el viernes pasado, en su primera visita a Armenia de un político turco –y aquí viene la positiva sorpresa–-, el mismísimo ministro de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, declaró: “Eso fue inhumano”. Esas declaraciones del ministro pueden tomarse como un reconocimiento del genocidio y como un gesto de buena voluntad. Y continúa: “El ministro demuestra cómo el gobierno turco piensa argumentar en el futuro –más precisamente en 2015, centenario del genocidio–. El gobierno turco de Recep Erdogan debe ya recapacitar para no quedar en la capilla de los acusados internacionalmente. Actualmente no existen relaciones diplomáticas ni contactos oficiales entre Turquía y Armenia. La región fronteriza es un ángulo muerto de la geopolítica, paralizada de todo comercio internacional.

No hay comunicación alguna por la frontera, tampoco vías ferroviarias y ningún tránsito internacional. Esto va en perjuicio tanto de los turcos como de los armenios. Los burgomaestres de las ciudades turcas de Kars, Akyaka e Igadir exigen desde hace largo tiempo la apertura de la frontera. Hace dos años, el populista Erdogan hizo destruir un monumento a la reconciliación en Kars para ganar simpatías de los nacionalistas turcos. Pero al mismo tiempo hizo renovar iglesias armenias.

“Lo más importante –agrega Nordhausen– es el cambio de conciencia de la población turca. Desde el asesinato del periodista armenio Hrant Dink en Estambul, en 2007, el genocidio armenio ya no es ningún tabú. Antes hubiera sido imposible, pero hoy tienen lugar en Estambul, Ankara, Izmir y otras ciudades, congresos científicos, presentación de films y exposiciones sobre el genocidio. Historiadores turcos, tesis de doctorado y estudiantes investigan los sucesos de 1915. El monumental libro, con pruebas del genocidio del historiador alemán Wolfgang Gust, titulado Genocidio a los armenios, fue publicado en turco en 2012. Se realizan encuentros turco-armenios y programas de intercambio científico. Y en el día de la memoria del genocidio, en abril, se reunieron más de 2 mil personas en el centro de Estambul, sin que se produjeran incidentes. Los armenios esperan más que un accionar diplomático. Quieren resultados positivos. Pero también muchos turcos reconocen lo sucedido y accionan hacia la paz de los pueblos. Eso es lo positivo. Lo único positivo en la historia del ser humano.

Para terminar, no quisiera aquí dejar de recordar a un gran escritor que nos acaba de dejar para siempre: el pampeano Jorge Etchenique, escritor de las pampas argentinas, de su historia, de su gente. Sus libros van a quedar para siempre con ese aire pampeano, esas llanuras verdes interminables y ese sublime aire de libertad. Gracias por tu vida, Jorge”.

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Héctor Pellizzi, Osvaldo Bayer y Marcelo Valko, militantes de causa armania

Se reúnen cancilleres de Cuba y Armenia

Eduard Nalbandian, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Armenia, expresó en La Habana, el interés de su país de estrechar las relaciones con Cuba.

En la sede de la Cancillería, donde sostuvo conversaciones con Bruno Rodríguez, su par cubano, Nalbandian enfatizó que desea profundizar, fortalecer y ampliar los lazos existentes entre ambas naciones.

La presencia en La Habana del máximo representante diplomático de la ex república soviética, fue calificada por el Canciller cubano como un paso adelante en las relaciones de cooperación, amistad y simpatías que caracterizan los nexos bilaterales, desde su establecimiento en 1992.
Nunca olvidaremos la contribución de Armenia al avance de Cuba, acotó.

Los vínculos entre Erevan y La Habana tienen un desarrollo favorable y muestran un potencial significativo, dijo Rodríguez, quien expresó la voluntad y disposición de incrementarlos y ampliarlos a todos los terrenos.
Eduard Nalbandian y su delegación cumplieron una visita oficial, y desarrollaron una agenda que incluyó encuentros con autoridades de Cuba, entre otras actividades.

A su llegada a La Habana, recorrieron el Centro Histórico de la ciudad, declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de La Humanidad.
(Redacción Digital Rebelde)

Eduard-Nalbandian

 

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