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JOHN WILLIAM COOKE POR NICOLÁS CASULLO

Política

JOHN WILLIAM COOKE POR NICOLÁS CASULLO

John William Cooke

 

Perón: «Cooke un prohombre del peronismo, que es uno de los grandes hombres del peronismo».

 

 

 

I PARTE

John William Cooke

Por Nicolás Casullo

 

[ilustración: Ana Celentano]

Vamos a hablar de un personaje que yo siempre, como peronista, como parte de la izquierda peronista y como parte de la izquierda revolucionaria del peronismo he pensado como de primera importancia: John William Cooke. Cooke atraviesa de una manera muy particular, quizá no comparable con ningún otro compañero, las vicisitudes del peronismo, tanto en su acción política como en su compromiso en acto como en su capacidad política de discutir con Perón, de discutir con el peronismo en general, de discutir con el sindicalismo peronista de la primera resistencia, de la segunda resistencia. Y de discutir con las izquierdas a partir de su experiencia cubana.

Se convierte en un teórico que, podríamos decir, sintetiza para mí de una manera muy singular la relación entre historia, marxismo y peronismo y concluye en sus últimos años conversando con los jóvenes que van a ser el embrión de la organización Montoneros, con Cristianismo y Revolución. Es decir que en un periplo no muy largo, porque muere a los 48 años, es testigo, es protagonista y es un pensador de primera línea de problemáticas que hacen al peronismo y que lo siguen haciendo.

En este sentido, podríamos decir que él comprende de una manera muy lúcida que el peronismo va a atravesar todas las historias de la política argentina, las no peronistas sobre todo. Destina a las izquierdas, también, a tener que resolver o no resolver o preguntarse eternamente qué es el peronismo. ¿Por qué estar en el peronismo, por qué no estar? Y también la figura de Cooke aparece como partera de lo que sería la profunda crítica al propio peronismo que se le hace desde su interior. Desde esa perspectiva digo que es una figura de primer nivel. Como el propio Perón va a decir, cuando regresa al país en 1972 y le pregunta la prensa –con cierta mala leche– qué piensa de Cooke (que ya había muerto en el ´68): Perón responde que es un prohombre del peronismo, que es uno de los grandes hombres del peronismo.

La correspondencia de Perón-Cooke, que se las recomiendo, es la historia del drama de la política popular en Argentina. En lo mejor y lo peor que tiene esa política popular. Y digo “drama” porque en la correspondencia se sintetiza de una manera admirable la relación entre el caudillo y el cuadro político intelectual, que tiene toda una historia en la Argentina. Justo José de Urquiza con Sarmiento, por ejemplo. Perón con Cooke o con Jauretche. Allí la Argentina expone uno de sus dramas, que es la relación de la política con el pensamiento y, sobre todo, de la política popular con el pensamiento.

Si uno tuviese que hacer un recorrido de Cooke, diría que fue un gran peronista, hijo de un cuadro radical, un hombre de alta intervención en la Cámara de Diputados durante el primer gobierno peronista, entre el ’46 y el ’55, un orador. Uno de esos personajes que el peronismo utilizaba para las grandes discusiones en la Cámara con Ricardo Balbín, con Arturo Frondizi, con la derecha radical, con toda una Argentina que no se convencía. Una Argentina agro-ganadera que no se convencía de que hubiese resultado tan mal la historia y de pronto, desde el ’46 en adelante, hubiese tenido mayorías populares dirigidas por un “coronel fascista”, planteándose una serie de reivindicaciones sociales de una altura y una jerarquía como no lo iba a reconocer la historia de América Latina, incluida la Revolución Mexicana

 

. Desde esa perspectiva, entonces, Cooke es llamado muchas veces a ser un cuadro de discusión ahí en la banca, donde hay que tener buena labia, buena capacidad de respuesta, buena salida, buena capacidad de chicana, cierto humor y respuestas acertadas en ese momento. A partir de ahí, aparece como un personaje que comienza a interpretar al peronismo más allá de lo que el peronismo pareciera decirle a la historia. Lo reconoce como un movimiento popular, obrero, antiimperialista, así lo define y lo defiende. Y cuando cae el peronismo, frente a la embestida de la derecha junto con la izquierda, Cooke inmediatamente pasa a la más primitiva, desorganizada e improvisada resistencia.

(Contimuará)

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