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La Voz de Los Barrios

LA DISOCIACIÓN DE LA UNIÓN PERONISTA EN JUNIN

Editorial

LA DISOCIACIÓN DE LA UNIÓN PERONISTA EN JUNIN

 

 

Que al peronismo en Junín le cueste horrores para ponerse de acuerdo y concertar una unidad no es ninguna novedad. Pero también le pasa a los radicales, a los socialistas y a la izquierda, digamos más genuina. Un artículo del 31 de mayo de este año LA VOZ DE LOS BARRIOS graficó el ADN del divisionismo juninense en todos sus aspectos, sobre todo en lo cultural.

El peronismo por su volumen social y electoral queda más expuesto a estos avatares resaltándose así sus errores o sus incongruencias Pero dentro de estos calificativos está el olvido que lo hace tropezar dos veces con la misma piedra.

Tal es así, que en 2011 compitieron 7 vertientes justicialistas en las PASO y bajo el lema: “quien gana conduce y quien pierde acompaña” fueron a las elecciones generales y la suma de los votos de las siete listas en las PASO se repitieron en octubre de 2011.

En las elecciones subsiguientes los principales dirigentes peronistas sufrieron un surto de amnesia, no registraron los hechos del 2011 y de manera serial fueron dejando sectores justicialistas a la orilla del camino, llegando al pico máximo en las elecciones de 2017 donde bajaron listas de sus propios compañeros y sumaron así 41 años sin victorias relevantes. Puntualmente en este episodio, que al igual que en el 2009, cuando el peronismo no hizo ningún concejal, los sectores excluidos jugaron matemáticamente un papel fundamental. Los 12 mil votos de las primarias se tradujeron en 15 mil en las generales porque se sumaron, previos acuerdos o de manera espontanea, parte de aquellos que sufrieron la exclusión. Es decir que Unidad Ciudadana logró rescatar 3.000 votos más.

2019 no fue la excepción, no se permitieron más de 2 listas para las PASO. Los sectores excluidos de este actual proceso, se auto convocaron y decidieron acompañar al referente de los Renovadores. Una sumatoria de agrupaciones que tiene un piso de 3.500 votos y tal vez un techo de 5.000 votos, estos números se deducen  de restar los casi 12 mil votos que ingresaron por UC y las pérdidas del petrequismo que se sumaron a los votos genuinos de Mario Meoni. A buen entendedor pocas palabras. Las agrupaciones, entonces, que no fueron incluidas decididamente inclinaron la balanza a favor del ex intendente, cobrando así una relevancia vital porque le hubieran dado la victoria a Victoria Muffarotto. Se han escuchado una serie de justificativas por no haber logrado la unidad interna del peronismo, pero no hay justificaciones porque la unidad se costura con mucho tiempo, primero con el compromiso de la convivencia que lleva posteriormente por decantación a los acuerdos electorales.

Es importante resaltar que en esta película no son malos los que excluyen y buenos los excluidos. El problema radica en desconocer la diferencia del papel que juega un o una  líder y un conductor o conductora. Desconocer el contraste  entre Néstor y Cristina es grave y no entender lo que Cristina sí entendió para idealizar la estrategia a nivel nacional es más grave todavía.

La unidad no es una retórica, es un hecho concreto que históricamente ha dado muy buenos resultados. Y cuando esa unidad no se realiza por diferentes y variadas razones estamos antes dos carencias sustanciales: la primera es la falta de liderazgos que sepan horizontalizar las estrategias y la segunda es la ausencia de una conducción que tenga  la capacidad de incluir hasta que duela.

El gesto de Victoria Muffarotto, la foto con Mario Meoni y la amplitud de este último, puede ser el inicio de una nueva concepción peronista de hacer política en Junín.

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