Seguinos en

La Voz de Los Barrios

Los medios de comunicación dominantes

Noticias

Los medios de comunicación dominantes

Edgardo Mocca
Los medios de comunicación dominantes trabajan para vaciar a la política de contenido. En eso coincidimos todos los que repudiamos la increíble deriva a la operación política irresponsable que toman esas agencias en estos tiempos. De ahí que impulsemos la aplicación de la Ley de Servicios Audiovisuales con el consiguiente desarrollo de múltiples iniciativas populares capaces de producir un mínimo reequilibrio del campo de juego en el que se disputa el sentido de nuestra vida en común. Eso no equivale a la consagración de una manera de pensar que absolutiza el papel de los medios y suele quedar atrapada en la agenda que las principales empresas nos proponen.

El proceso de vaciamiento de la política, fuertemente impulsado por los medios hegemónicos, no se reduce a un fenómeno de hipnosis colectiva frente a la pantalla, la radio, el diario o las redes sociales. La política argentina se vació sin solución de continuidad desde el golpe de Estado de 1976 –acaso desde un poco antes– hasta el colapso de 2001. Y ese vaciamiento no fue un proceso psicológico de alienación, sino el resultado de las batallas políticas durante todo ese período. En primerísimo lugar del sangriento escarmiento ejecutado por la dictadura contra miles y miles de militantes políticos, sindicales, religiosos y sociales.

También del proceso de desindustrialización que modificó el cuadro productivo pero también el cuadro cultural de nuestra sociedad, a través del debilitamiento del movimiento obrero y de su representación sindical y política. Nuestra democracia “democratizó” la nueva configuración político-cultural que heredamos de la dictadura.

Reconquistamos nuestras libertades y nuestro derecho a elegir. Sin embargo, lo hicimos en el nuevo clima social creado por los años de dictadura y en un contexto mundial de progresivo triunfo del programa de reestructuración neoliberal. Nuestra democracia fue perdiendo potencia en la medida en que el respeto por la hegemonía imperante empezó a homogeneizar y a desdramatizar la disputa política.

Todos los partidos influyentes de la época contribuyeron a consolidar esa hegemonía, a “bajar el gasto público”, a “flexibilizar el trabajo asalariado”, a “garantizar la seguridad jurídica” (para los grandes capitales), a santificar el mercado, a generar sospecha respecto del Estado, de los sindicatos, de las organizaciones sociales y hasta de los propios partidos políticos.

La época fue también la de la consolidación del nuevo rol de los medios de comunicación; primero fue el reemplazo de la plaza y la calle por el estudio de televisión como sede del espectáculo político. Con el tiempo ese reemplazo se completó con la plena asunción por las grandes empresas mediáticas de su papel de actores políticos en sí mismos. Hoy casi el conjunto de las fuerzas de oposición delegan en los medios el armado de sus agendas y de sus estrategias políticas.

Continue Reading
Arriba