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PERONISTAS IMPACIENTES TIRAN PIEDRAS CONTRA SUS DIRIGENTES

Política

PERONISTAS IMPACIENTES TIRAN PIEDRAS CONTRA SUS DIRIGENTES

PERONISTAS IMPACIENTES TIRAN PIEDRAS CONTRA SUS DIRIGENTES

 

La impaciencia es una herramienta de desorganización.

En los últimos meses se ha percibido muchos peronistas impacientes, sobre todo aquellos que resistieron contra Macri, marcharon por la calles, alzaron su voz, pusieron las firmas, crearon comedores, asistieron a los más vulnerables y hoy se ven avasallados por una burocracia partidaria atornilladas en pequeños y efímeros espacios de poder. Esto sucede con más notoriedad en los terceros y cuartos escalones, los que están más cerca de las bases y pedalean a los codazos para mantenerse en el afán de poder subir y así van perdiendo los objetivos, así como en los últimos 48 años.

 

En las filas del peronismo de Junín esto no puede sorprenderle a nadie porque es una constante desde el golpe “blando” al Intendente Venini elegido por una impresionante mayoría de votos. Y así años tras años, sin excluir los tiempos de dictadura donde muchos trataban de sobrevivir políticamente a cualquier costo, aun negociando con los enemigos. No olvidemos que muchos se gastaron los nudillos golpeando las puertas de los cuarteles.

Pero volvamos a los impacientes, a los que tiran piedras contra los propios, a los que critican a Alberto Fernández que parece seguir los preceptos del General: “todo a su medida y armoniosamente”, frase de Perón cuando tenía que lidiar con los poderes ocultos e inconfesables del establishment. Esos sectores ansiosos opinan pasando por alto la epidemia que abate a la nación y al mundo, critican la economía del país obviando la parálisis productiva que afecta a toda la región mientras el mundo se cae a pedazos. En vez de leer o releer “Conducción política” o la “Fuerza es el derecho de las bestias”, título en el que Perón parafrasea a Marco Tulio Ciceron, los impacientes parecen instruirse en la pantalla chica y se unen en la critica a los segmentos de la clase media empobrecida y antiperonista.

Creen que es “soplar y hacer botellas”, como se hacían antiguamente los envases de vidrios, piensan que la “geo política” es una palabra bonita, que todo gira alrededor de su ombligo, hablan leyendo el diario del lunes y realizan diagnósticos políticos desde una expresión de deseo y no de una rutina empírica. Y se sorprenden cuando un mediocre e ignoto Petrecca les gana las elecciones dejándolos en un tercer y relegado lugar.

Olvidándose que “la organización vence al tiempo, un joven Concejal justicialista dijo: “A nosotros no nos falta huevos, nos faltan votos”, contestándole a un impaciente que lo había chicaneado. Y a lo mejor si lo piensa bien le falta un poquito de las dos cosas y además, una estrategia convincente para aplicar con habilidad las políticas necesarias.

Es preocupante que pasen por alto el drama de la salud pública que este gobierno ha sorteado con una capacidad nunca vista, que le exijan soluciones a corto plazo a un gobierno jaqueado por una deuda feroz, que demanden actitudes que está fuera de la alzada del ejecutivo, reclamando inclusive que se pase por arriba de las normas y de la ley. El que se impacienta se equivoca, no tiene capacidad de pensar y arrastra al de al lado. No ayuda en el momento más crítico y no escucha a los que gobiernan perdiéndose en los cantos de sirenas del pentagrama que desinforma.

La impaciencia es una herramienta de desorganización.

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