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Un ídolo llamado Ricardo “Gallego” Varela

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Un ídolo llamado Ricardo “Gallego” Varela

Ricardo Jesús Varela nació en un campo cerca del cruce de la ruta 188 y ruta 7 donde estaba la escuela de Maulini, en la cual realizó los estudios primarios. Cuando tenía seis años su padre, José Felipe, alquiló unas 50 Ha atrás del cementerio nuevo. Hacía tambo. Ordeñaba a la tarde y era el único lechero que con su carro repartía a la noche.
Belén Mendoza lo bautizó de “Gallego”, apodo que lo haría diferenciar de los Varela que jugaban al fútbol, el “Pega”, el “Patón” y el Mario. El “Gallego” fue ídolo de todas las hinchadas de los clubes en que jugó, un medio campista elegante, inteligente, con mucha fuerza y capacidad de mando. Es uno de los grandes ídolos de Rivadavia.

La Voz de los Barrios– ¿Cuáles fueron los potreros en los cuales aprendiste el arte de jugar?

Gallego Varela – En el campo, mi viejo siempre dejaba un pedazo de tierra para jugar al futbol y hacer quinta. Así que el fútbol no faltó en mi casa. Jugábamos con pelota de trapo, con vejiga de vaca que íbamos a buscar al matadero y la rellenábamos con trapo porque así picaba. Después jugábamos enfrente del cementerio y en el Chacarita…
Fue una época hermosa. Mi hermano Juan, el mayor, le escribió una carta al gobernador Aloé, pidiéndole una pelota. Cuando llegó, no te imaginás, era como haberse sacado la lotería tres veces. Sabés como la cuidábamos…Ah… si se rallaba en el alambre… la cuidábamos como oro. Con Juan dormíamos una noche cada uno con la pelota de cuero.

La Voz– ¿Cómo llegaste a Rivadavia?

Gallego Varela– Llegué por el año 50’, en esa época estaba Carlitos Tejedor, el “Negro” Carusono, la “Liebre” Martinez. Jugué en la Cuarta “B” algunos partidos, porque iba a la Escuela Fábrica “Yapeyú” y aparte le ayudaba a mi viejo en un Boliche, que le había comprado a un tío mío y que tenía almacén, despacho de bebida, cancha de bochas, paleta y salón de naipes. En Rivadavia jugaban los Toro, “Peto” y “Cacheta” y se fueron a Moreno y me llevaron para jugar en la Cuarta. En la Primera estaba Celis, Caporaletti, Tomeo, Marchese, “Cacheta”, “Peto” y el “Lechero” Andrade. Yo jugué algunos partidos en primera.

La Voz– ¿Cuál fue tu mejor maestro?

Gallego Varela– Sin duda “Fito” Inglese. Lo más grande que vi en mi vida, como jugador y como persona. ¡Cómo enseñaba! ¡Qué delicadeza! Con “Fito” aprendí un montonazo, porque yo era de campito, jugaba en todos los puestos…

La Voz. Después te fuiste a Além…

Gallego Varela – Sí, Me llamaron del club Além. Allí estuve tres años. Recuerdo los memorables clásicos entre Yrigoyen y Além… Cierto día “Cebolla” Pose me llevó a jugar a Pinto, a la liga de Lincoln. Jugué por un año y cuando se festejó el aniversario de la Ciudad de Lincoln vino Boca Jr a jugar contra la selección de la Liga. Empatamos dos a dos.
Tiempo después el Aroldo Granado y Raúl Rodríguez, me invitaron a jugar en Rivadavia. Me fui de vacaciones y cuna volví, Pedro Pucheta me estaba esperando en la Estación de tren para llevarme a fichar, eso creo que fue en el 59.
Cuando llegó “Pepe” Ruiseñor como técnico secundado por el “Cholo” Lucaroni, yo, que jugaba de dos, me puso en el medio campo y ahí arrancó una etapa hermosísima de mi vida futbolística. En Rivadavia jugué hasta el 68’. Fuimos campeones en el 64’ y 65’. El lema era que no se podía peder y menos en la cancha de Rivadavia… Osvaldo Nievas, el “Cordobés” Gómez, Gatabría, asperísimos…
Terminé mi carrera en Além, creo que en el 69’ o 70’. Salimos campeones. Pero al fútbol no lo abandoné nunca, hasta hace tres años jugaba en la Peña Segunda Juventud.

 

La Voz– Con los que jugaste ¿Cuál fue el jugador que más te gustó?

Gallego Varela– Es muy difícil apuntar uno. Te digo Félix Tobalina, pero el Félix jugaba con grandes como Martínez, Manolo Viaño, el “Noli” Walton, “Tito Guilloti”, el “Pucho” Vanegas, que fue un jugador exquisito. Defensores, como el “Cabezón” y el “Cordobés”. Nadie quería entrar al área a cabecear porque ellos le cabeceaban la nuca, la espalda… eran ásperos…

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