Cultura, Opinión

DE PELÍCULA

En el cine del pueblo prometieron el estreno de un largometraje, donde los “villanos atroces de siempre” metían miedo, pero los salvadores que traían un mensaje de iluminación, ganaban heroicamente la partida.

Sin embargo y sin empacho, lo que se fue proyectando fueron pequeñas piezas de viejas películas, recortadas y pegadas improvisadamente, donde villanos y “muchachitos de la película” sin humor alguno se mezclaban y cambiaban los roles groseramente.

De repente se corta la imagen, el sonido pasa a ser el del rollo de la película girando con el “clac clac clac” de la punta del final del filme golpeando sin cesar.

Aún así las luces no se encienden, porque los del cine no quieren reconocer que no tienen más nada y la gente… curiosamente ni se mueve, todos siguen mirando a la pantalla esperando que “algo ocurra”. Los más inocentes, los mejor preparados y hasta los más lúcidos.

Unos, creyendo que algo ocurrirá, otros, disimulando el oprobio y pocos… entendiendo todo, pero vencidos por el hastío, no atinan a nada.

De repente uno del medio de la platea, se levanta y mientras se retira, en voz alta dice: “Les avisé que esto sería una estafa, una porquería, que solo nos robarían el dinero”.

Era el Ovejo Negro que solo obtuvo por respuesta, los clásicos chistidos pidiendo silencio y algunas murmuraciones para que se vaya.

Y allí están, desde hace unos días, todos dentro del cine sin hacer nada.

Apenas salen algunos para vender unos dólares y así poder comprar comida que el propio cine les vende y a los curiosos que se concentraron en la calle (porque se fue corriendo la voz) solo les dicen que “hay que darle tiempo” y se meten al cine nuevamente.

El Ovejo Negro sigue en la puerta, alertando a la gente que lo mira incrédula y se va con los periodistas que están entrevistando a “analistas muy serios” que ensayan las más variadas hipótesis sobre el fenómeno de los autoconfinados en el cine, que además, por no poder realizarse las normales tareas de limpieza, ya comienza a oler mal desde lejos, amenazando la salud pública.

Hace tiempo que la verdad ya no es la única realidad.

La verdad es que esto se terminó. Pero la realidad es que todos siguen a oscuras, con el “clac clac clac” del rollo de película falsa, esperando por cosas que saben que NO van a ocurrir.

Perdón por molestar, che. Soy Enrique Box, el Ovejo Negro.
08-07-24

 

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