El 24 de abril se conmemoró el 111º aniversario del GENOCIDIO ARMENIO, un plan de eliminación sistemática llevado a cabo por el Imperio turco- otomano entre los años 1915 y 1923, que dejó como saldo más de 1.500.000 de armenios masacrados y que sigue sin ser reconocido por Turquía.

Luego de las matanzas Hamidianas (1894- 1896) y la masacre de Adaná (1909), en las que más 330.000 armenios fueron asesinados, en 1915 comienza un plan sistematizado para exterminar a la población armenia del Imperio turco – otomano.
En 1908 un grupo de oficiales del Ejército Otomano conocidos como los Jóvenes Turcos se rebelaron ante el sultán Abdul Hamid II y lo obligaron a restaurar la Constitución de 1876.
En las conferencias del partido Unión y Progreso durante el 1910 se tomó la decisión de ejecutar el genocidio. Los armenios eran de los pocos cristianos que quedaban dentro del Imperio. El Estado apoyó e hizo de las minorías no turcas, sobre todo las musulmanas, una pieza clave para el Genocidio.
Estos grupos étnicos habían sido expulsados de los territorios donde los diferentes Estados cristianos habían declarado su independencia y traían consigo un enorme odio que los turcos- otomanos fogonearon.
El nacionalismo panturco permitió un proyecto de homogeneización nacional sobre la base del ‘peligro de las minorías’ que implicó una articulación de un discurso militarista con formas de utilización de política del odio.
Tártaros, circasianos y kurdos también participaron de las masacres. El Gobierno no solo les hizo creer que los armenios eran traidores que ponían en riesgo el Imperio y una amenaza para sus étnias, sino que les prometía quedarse con las tierras de aquellos que asesinaran para allí crear su propio Estado autónomo. Incluso se liberaron y armaron presos con la condición de que se unieran a la cacería de armenios.
En 1913 los oficiales Mehmed Talaat, Ismail Enver y Ahmed Djemal tomaron el poder del Imperio turco- otomano bajo el lema “Turquía para los turcos”
“Ellos ya traían el plan de exterminio desde un comienzo“, sostiene el doctor en Antropología Carlos Antaramian, autor de varios textos relacionados al genocidio. El Triunvirato buscaba unir a todos los pueblos turcos en una nueva y moderna nación homogénea, para lo cual creían necesario una enorme expansión territorial y una profunda limpieza étnica
A comienzos de agosto de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, que fue vista por los Jóvenes Turcos como una oportunidad para cumplir con su plan sin preocuparse por las presiones de las potencias occidentales.

El plan de exterminio fue pensado y redactado en un documento conocido como “Los diez mandamientos del Comité Unión y Progreso”, que constaba de 10 artículos y cuya fecha es de entre finales de 1914 y comienzos de 1915.
En este documento, que se hizo público luego de que el Alto comisionado británico en Constantinopla se lo enviara al Ministerio de Relaciones Exteriores Británico a principios de 1919, se explicaba paso a paso el plan de exterminio.
La primera etapa del Genocidio fue el secuestro, deportación y asesinato de líderes políticos, eclesiásticos e intelectuales el 24 de abril de 1915. Lo que se buscaba era dejar sin representación a los armenios. Se impulsó una fuerte propaganda para hacer ver a los armenios como traidores y conspiradores, pues el apoyo de la población musulmana era vital para el plan.
La segunda etapa fue la eliminación de los hombres aptos para combatir, o sea aquellos de entre 18 y 40 años. Más de 60 mil hombres armenios fueron reclutados al ejército otomano y luego asesinados. Se los hacía cavar sus tumbas antes de ser fusilados.
La tercera etapa fue el comienzo de las deportaciones masivas de armenios hacia los desiertos de Siria, como Deir ez-Zor, y la Mesopotamia. La mayoría eran mujeres, ancianos y niños, sometidos a torturas extremas. Las mujeres eran raptadas, violadas y convertidas al Islam por la fuerza, para en algunos casos ser las esposas de musulmanes. Quienes no morían en el tortuoso camino eran ejecutados al llegar a destino.
Las deportaciones y las masacres se organizaban desde el gobierno central, más específicamente desde el Ministerio del Interior. Desde allí se instruía a los gobernadores, a las policías provinciales y a los grupos paraestatales armados. Los funcionarios que no cumplieran las órdenes del gobierno eran removidos e incluso asesinados.
En mayo de 1915, Francia, Gran Bretaña y Rusia emitieron un comunicado conjunto en el que advertían de estas matanzas y usaban por primera vez el término “crímenes contra la humanidad”. El senado de EEUU se manifestó en febrero de 1916. Los dos millones de armenios que habitaban el Imperio turco – otomano, más de un millón y medio fueron masacrados. Hasta el día de hoy, es que Turquía mantiene un férreo negacionismo, a pesar de la enorme documentación que respalda la definición de los hechos como genocidio.
Se sigue recordando a las cabezas del genocidio como héroes, bajo la justificación de que todo ocurrió en un contexto de guerra y hambruna, y el Estado turco financia y apoya económica y militarmente a Azerbaiyán para que continúe con lo que comenzó a principios del siglo XX.
Son 32 los Estados que sí reconocen el genocidio armenio a través de alguno de sus poderes: Argentina el único que lo reconoció en sus 3 poderes, Uruguay, el primer país en reconocerlo, Chipre, Estados Unidos, Paraguay, Brasil, Rusia, Ciudad del Vaticano, Dinamarca, Canada, Grecia, Líbano, Bélgica, Francia, Suecia, Italia, Suiza, República Checa, Portugal, Eslovaquia, Países Bajos, Polonia, Venezuela, Lituania, Chile, Bolivia, Austria, Luxemburgo, Alemania, Siria y México. También se sumaron órganos internacionales como el Parlamento Europeo y el PARLASUR.
En Argentina desde 2007, a través de la promulgación de la ley 26.199 se declaró el 24 de abril como el día de acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos en conmemoración del GENOCIDIO ARMENIO.
El artículo 2 de esta ley autoriza a todos los empleados y funcionarios de organismos públicos y a los alumnos de nivel primario y secundario de origen armenio a disponer libremente del 24 de abril
El nulo castigo para los responsables del genocidio armenio no pasó desapercibido para Adolf Hitler: el 22 de agosto de 1939, pocos días antes de invadir Polonia e iniciar la Segunda Guerra Mundial el líder nazi declamó “¿quién, después de todo, recuerda hoy el exterminio de los armenios?“. Fue el paso previo para comenzar lo que serían el holocausto judío y el genocidio gitano.
















































































