Como ya era previsible en nuestras anticipaciones sin bola de cristal, llegaría la hora de usar, con precisión, aquel retrovisor de corto alcance para visualizar trabajos que merecen ser retirados de un aparente ineditismo. Es así que tenemos la reconfortante oportunidad de poner el foco en álbumes que son atemporales, como es el caso de Telma Soares Canta Marcondes Costa, lanzado en 2002 por esta brasileña de Alagoas que, en otra época, brilló nacionalmente e incluso internacionalmente.
Poner el foco sobre este trabajo es disipar cualquier nube del pasado, pues se trata de algo con un contenido artístico incuestionable, además de ser un justo y sencillo homenaje póstumo a una gran cantante brasileña que nos dejó acompañada por el silencio casi unánime de los medios de comunicación de nuestro acuario. ¡Un silencio paradójico, que grita y expone nuestra ignorancia y descuido con aquello que nos pertenece de mejor!
No hay forma de realizar cualquier comentario sobre el disco sin antes informar (y, por lo visto, el término apropiado es realmente ese) quién fue la alagoana Telma Soares y su importancia para la música brasileña, en uno de sus períodos más creativos, históricos y ricos.
Telma fue una de las divas de mayor visibilidad en el escenario musical brasileño en los años 60, 70 e inicios de los años 80. También conocida como Cordélia Leão, Telma Soares fue descubierta por Baden Powell y Vinicius de Moraes, en São Paulo, allá por los años de 1962.
Particularmente, aunque yo pertenezca a otra generación, tuve el placer de conocer personalmente a esta alagoana de voz impactante y afinadísima, que brilló en el espectáculo Bossa, balanço & balada, junto a Roberto Menescal y al bailarín estadounidense Lennie Dale.
Retrospectiva Fonográfica
Haciendo una rápida retrospectiva, Telma Soares grabó tres LPs y el álbum objeto de nuestra apreciación. Uno de ellos fue el estupendo Telma Canta Nelson Cavaquinho, de 1966, con la participación del propio Nelson, la producción de Sérgio Porto —el inolvidable cronista y compositor Stanislaw Ponte Preta— y arreglos de nada más y nada menos que del gran maestro Radamés Gnatalli.
Ese disco fue relanzado en 1979, pero nunca llegó a editarse en CD. Además, el texto de la contratapa es de Sérgio Porto, quien escribió:
“La idea de juntar a Telma con Nelson Cavaquinho aparentemente es mía, pero, en verdad, nació de la necesidad de darle a la cantante un repertorio de sambas dignos de sus excelentes cualidades como sambista y, también, de la necesidad de hacer justicia al veterano compositor, hasta entonces sin tener un único disco suyo”.
Antes de ese disco antológico con las canciones de Nelson Cavaquinho, Telma grabó su primer disco por CBS en 1963. Yo diría que fue un comienzo con el pie derecho y bajo la protección de los dioses apolíneos. Al fin y al cabo, tuvo como productores musicales a dos de los mayores artistas brasileños de todos los tiempos: Vinicius de Moraes y Marcos Valle.
Antes de su regreso al acuario y antes de llegar a la grabación del álbum Telma Soares Canta Marcondes Costa, lanzó en 1982, por RCA, el disco Joana Flor das Alagoas, que tuvo a Fagner en la dirección musical y como arreglador, además de participar cantando en los temas “Revertério” (Nelson Cavaquinho y Guilherme de Brito), “A Quem Interessar Possa” (Mirabô y Bernardo da Silva) y “Algodão” (Luiz Gonzaga y Zé Dantas).
Este fue apenas un rápido recorrido histórico por la trayectoria fonográfica de Telma Soares, cuya carrera la llevó a recorrer Brasil con el Proyecto Pixinguinha, por ejemplo, grabar un especial para TV Globo junto a Vinicius de Moraes, en 1979, y realizar innumerables espectáculos con Zé Ramalho y João do Vale.
Por lo tanto, estos son solamente algunos de los hechos que poblaron la trayectoria de una gran artista y cantante, que ya no está más entre nosotros y que no merece ni debe ser olvidada.
Fórmula Perfecta
Nuestro disco en cuestión, Telma Soares Canta Marcondes Costa, enfoca la obra del compositor alagoano y va del frevo al chorinho, pasando por sambas, xotes y boleros, hasta llegar a “una cosa extraña, un tal rock-xote, hibridismo musical, donde el arreglo con buen humor da el toque de clase, revelando el humor y el tono lírico de las letras de Marcondes Costa”, como escribió Marcos de Farias Costa en el folleto del álbum.
La fórmula de este disco fue simple, sin misterios y al mismo tiempo infalible: reunieron algunos de los músicos más talentosos de nuestra escena, nada de arreglos rebuscados, sino eficientes y en la medida exacta de las canciones; una dirección musical competente, de Chico Elpídeo; y las buenas canciones de un compositor respetable y de talento incuestionable.
Todo como marco perfecto y adornos lujosos para la voz singular y las interpretaciones impecables de Telma Soares.
Marcondes Costa era médico psiquiatra y compositor. Como la mayoría de los compositores locales, hacía de la música un diletantismo creativo y casi siempre bello. Firmó todas las composiciones y abrió colaboraciones con Chico Elpídeo, Tânio Barreto y el poeta Marcos Costa, no por casualidad, su hermano.
Imagino lo satisfactorio que debe haber sido para él, todavía en vida, ver el admirable resultado de este trabajo sobre su obra.
Después de la partida de su intérprete mayor, este álbum ganó otra dimensión en significado sentimental e histórico. Fue el último registro de una estrella de voz morena, que será eterna en su grandeza y brillará única. ¡Una supernova resplandeciente en esencia musical!
En +, ¡MÚSICABUENAENTUVIDA!
Mácleim (20/06/26)
Salto del Gato:
“Sí, soy alagoana. Pero el alagoano me desconoce.”
(Telma Soares)
Escuche aquí: https://music.youtube.com/watch?v=JwgBukGmwA4
















































































