
El 29 de julio de 1966, la dictadura encabezada por el General Juan Carlos Onganía decidió desalojar distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires (la de Ciencias Económicas fue la primera) y reprimir a las autoridades, los profesores y alumnos que reclamaban en defensa de la autonomía universitaria. Esa noche, conocida luego como «la noche de los bastones largos», se convirtió en uno de los momentos más deleznables de la historia argentina.

«Ni bastones para disciplinar, ni motosierras para destruir, ni proscripciones para impedir que el pueblo elija.
Defender la democracia también es poder votar a Cristina. Cristina candidata».
Andrés La Blunda
















































































