A 100 AÑOS DEL EPISODIO DE LAS PUTAS DE SAN JULIÁN

Historia

A 100 AÑOS DEL EPISODIO DE LAS PUTAS DE SAN JULIÁN

 

 

 

 

A 100 años del episodio de las putas de San Julián, Mariana Corral, artista audiovisual nos cuenta sobre el proyecto artístico que se llevará a cabo en San Julián para hacer visible y reivindicar la rebeldía de todas esas mujeres anónimas que, con dignidad, actuaron y no se sometieron al disciplinamiento del poder capitalista-patriarcal de estas tierras marcadas por el latifundio.

C – ¿Qué viene a resignificar este  proyecto artístico? ¿Cuál es la propuesta artística?

MC – Este proyecto en principio viene a reivindicar un gesto, que es la rebeldía de las putas, aquellas 5 mujeres que dijeron NO y en ese acto no sólo sembraron el germen de lo que hoy todas sostenemos desde las luchas feministas (la soberanía sobre el propio cuerpo-territorio, “NO es NO”) sino que se desmarcaron de ese lugar pasivo que la historia nos asignó, incluso dentro las la historia de las grandes luchas obreras. Los mismos relatos que se han transmitido sobre las Huelgas Patagónicas, sus representaciones, han invisibilizado el rol de las mujeres.

El episodio de las putas de San Julián, investigado y documentado por Osvaldo Bayer, quedó afuera de la representación cinematográfica de La Patagonia Rebelde. Pero, ¿qué pasó además con otras mujeres, qué rol tuvieron en las huelgas, cuántas tuvieron un rol activo protegiendo a huelguistas, por ejemplo? ¿Qué pasaba con las mujeres que trabajaban en las estancias, en qué condiciones lo hacían?

Creemos que este proyecto no solo es un acto de justicia y reparación poética para Maud Foster, Ángela Fortunato, Consuelo García, Amalia Rodríguez y María Juliache. Lo es también para todas esas mujeres anónimas que, con dignidad, actuaron y no se sometieron al disciplinamiento del poder capitalista-patriarcal en estas tierras marcadas por el latifundio.

Las cinco putas de San Julián le prestaron su voz a los muertos, cuando les gritaron “asesinos” a los que venían de fusilar a 1500 trabajadores rurales. El hecho de que sean cinco trabajadoras sexuales las que se animaron a hacerlo no es menor… nos obliga a deconstruir un montón de prejuicios que existen sobre la prostitución, nos obliga a revisar ciertos lugares comunes, estereotipos, cuestionar la victimización que se ejerce sobre las putas, entre otras cosas.

La propuesta artística fue tomando la idea de ejercer una reparación a la memoria de las putas, ya no desde el formato del monumento o del homenaje, sino desde la activación del paisaje en donde se emplazará la obra. Para esta activación creemos que no sólo es importante que haya algo emplazado ahí, sino que el lugar tiene que ser un sitio convocante, que nos reúna, que nos invite a crear comunidad y darnos el tiempo de disfrutar y de compartir, además de recordar y homenajear.

Por eso intentamos evitar la lógica monumental que consiste en instalar un objeto y congelar una representación. No hay nada más invisible que un monumento, porque una vez que se emplaza, todxs olvidan por qué está ahí. Otra cuestión llamativa con respecto a los monumentos que habitualmente se erigen en nuestro pueblos y ciudades es el componente patriarcal, colonial y racista que poseen. La construcción de la figura del héroe, varón, blanco… la romantización del “pionero”, tan presente en patagonia. Nada más lejos de nuestra búsqueda estético-política. No vamos a celebrar a nuestras queridas putas usando el lenguaje del patriarcado. Queremos que el sitio sea un espacio convocante para las diversidades, que sea una especie de faro y que sea apropiado afectivamente por la comunidad.

C – ¿Qué fue lo que te motivó a participar de este proyecto? 

MC – Las cinco artistas fuimos convocadas por la curadora, Kekena Corvalán, que integra la Comisión Putas de San Julián, a partir de nuestros antecedentes artísticos y la diversidad de lenguajes y líneas conceptuales de nuestras producciones. Graciela Rodríguez, Silvana Torres y Patricia García son artistas con una larga trayectoria en Santa Cruz. Julieta Sacchi es de Neuquén y yo soy de Buenos Aires, pero gran parte de mi obra está atravesada por el territorio patagónico y el sur como significante “geo-poético”.

Conocía la historia de las putas de San Julián por el libro de Bayer, y varios artículos periodísticos que leí hace bastante tiempo, así que cuando recibí la propuesta de integrar esta colectiva de artistas fue una hermosa sorpresa y estoy muy agradecida de poder hacerlo. Empezamos a trabajar las cinco juntas desde mediados del 2021, de manera virtual, conociéndonos e intercambiando ideas y sentires.

En todo este tiempo hemos construido una subjetividad grupal que está catalizando todo lo charlado en propuestas concretas, bocetos, maquetas, dibujos, collages, y registros del proceso de trabajo. Tuvimos un primer encuentro en diciembre pasado y ahora especialmente se da la posibilidad de estar juntas en San Julián este jueves 17 de febrero, cuando se cumplan 100 años de aquel episodio.

Vamos a participar del acto oficial, un recorrido histórico y además vamos a realizar la primera acción de señalamiento del lugar donde se emplazará la obra, en Av. Piedrabuena y Alberdi, SJ. Habrá una radio abierta, charlas, taller sobre trabajo sexual, y estará también la colectiva Viento Negro con una acción llamada Las puticocineras. Será un espacio para el disfrute, una “acuerpada comunitaria”.

La artista Mariana Corral (Foto Gentileza de la autora).

C – ¿Cómo crees que el transfeminismo atraviesa el arte, lo político y los territorios?

MC – Creo que el transfeminismo nos abrió la puerta para poder nombrarnos y visibilizarnos a todxs lxs que no encajamos dentro del sistema normativo. Nos dió la posibilidad de esquivar las etiquetas en las que nos pretendieron encasillar desde las diferentes disciplinas, y esto también ocurre en el mundo del arte, donde persisten ciertas posiciones hegemónicas que son las que determinan qué artistas “merecen” ser o pertenecer a ese círculo. El transfeminismo nos enseñó a liberarnos de la necesidad de sentirnos incorporadas o legitimadas por ese sistema, al tiempo que nos dió las herramientas para crear nuestras propias redes de afectos, nuestros circuitos más amigables. Salir de la lógica binaria también en lo político, es construir desde los afectos una potencia política que pueda enraizar… como dice Kekena Corvalán “territorializar el deseo”.

Lo que queremos dejar con este proyecto es la inquietud o la preguntaayudar a formular nuevas preguntasCuestionar lo establecido, dudar de las historias arraigadas que alimentan un imaginario obsoleto, como la exacerbación heroica del “pionero europeo” que deja afuera a las identidades originarias y a las mujeres. El mito de la patagonia como desierto es otro, por ejemplo, que dió lugar a la romantización de un paisaje en el que se cometieron todo tipo de atrocidades. Hoy se habilitan otros puntos de fuga, otras perspectivas de los hechos y contar con apoyo institucional del estado para materializar esto hace que podamos seguir soñando “más grande”, ampliar las fronteras de lo posible.

Los organismos de gobierno y agrupaciones que integran la Comisión Putas de San Julián son:
Ola de Mujeres (San Julián), Araucarias-Feminismo (Santa Cruz), Mesa Provincial LGBT+ (Santa Cruz),
Diversidad Santa Cruz, Mesa de las Huelgas Patagónicas 1920-1921 (San Julián),
Mesa Provincial por las Huelgas Patagónicas, Honorable Concejo Deliberante de San Julián,
Dirección de Cultura de la Municipalidad de San Julián, Secretaría de Estado de Derechos Humanos (Ministerio de Desarrollo Social Santa Cruz), Secretaría de Estado de Cultura (Ministerio de Gobierno de Santa Cruz), Museo Eduardo Minnicelli (Consejo Provincial de Educación).

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