Mi opinión
Arriesgada apuesta economicista*
Luciano Siqueira
instagram.com/lucianosiqueira65
Se habla de inquietudes en el ámbito del gobierno de Lula —expresadas por el propio presidente— respecto de la discrepancia entre el volumen de acciones destinadas a atender necesidades y reivindicaciones inmediatas del pueblo y el insuficiente desempeño del futuro candidato a la reelección en las encuestas electorales.
A juzgar por lo que se oye y se lee, la cuestión está mal planteada.
El otro día escribí sobre esto en el Portal Grabois, señalando la necesidad de dar un paso más allá del “economicismo gubernamental”, tanto en la narrativa del propio Lula como en la de las corrientes políticas que integran el frente amplio oficialista.
Se verificó cierto progreso en esta materia justamente con el advenimiento del “tarifazo” lanzado por Donald Trump, que colocó en primer plano (momentáneamente) la defensa de la soberanía nacional —elemento esencial e indisociable de cualquier programa progresista en Brasil.
En esa ocasión y durante algún tiempo, el propio presidente Lula encabezó un discurso combativo y esclarecedor en este sentido, indispensable para elevar el nivel de conciencia del pueblo y, por consiguiente, la posibilidad de que el ciudadano común distinga la paja del trigo en la percepción de la dimensión y el éxito de políticas públicas sociales compensatorias.
La narrativa meramente repetitiva acerca de programas como Bolsa Familia, Pé de Meia, “Mi casa, mi vida” y otros ya no sensibiliza tanto como en los dos primeros gobiernos de Lula y en el primer gobierno de Dilma.
Entonces, el enredo de la comunicación no se reduce a la tecnología publicitaria ni a los esfuerzos por superar insuficiencias cuantitativas en las redes sociales y demás medios digitales.
La corriente comunista tiene un papel ineludible en esto, tanto por la voz de sus militantes presentes en las instituciones gubernamentales como en los movimientos sociales, en la academia y en la difusión de noticias y opiniones en los diversos medios.
En su momento, cuando Lenin criticaba duramente (en “¿Qué hacer?”, por ejemplo) el economicismo predominante en el movimiento sindical en la vieja Rusia, también se refería a la actuación de los organismos partidarios y de la militancia comunista y de izquierda.
Me atrevo a añadir mi testimonio de cuando aún adolescente, dando los primeros pasos en la militancia a comienzos de los años sesenta, acompañaba la lucha por las reformas de base y el rechazo a la dominación imperialista norteamericana que marcaron el gobierno de João Goulart. El debate esclarecía, politizaba.
En otras palabras, el desafío está planteado tanto para el gobierno como para los partidos que lo apoyan y para cada uno de nosotros: explicitar quiénes son los verdaderos adversarios de la nación y del pueblo, y la relación indisociable entre las acciones gubernamentales y la lucha por un auténtico y actualizado proyecto nacional de desarrollo, más allá de la plataforma actual.
Texto de mi columna semanal en el portal “Vermelho”
El mundo gira. Sepa más: https://lucianosiqueira.blogspot.com/














































































