Del baúl de los recuerdos: el Cachi Gabrielli, aquel pibe de Rivadavia…»

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REPORTAJE PUBLICADO EN LA VOZ DE LOS BARRIOS DE JUNIN EN JUNIO DE 2015  – DE LA SERIE RIVADAVIA RUMBO A LOS 100 AÑOS
La inolvidable trayectoria de un gran campeón
Todos lo conocen como “El Cachi Gabrieli”. Aquel pibe de Rivadavia que tiene una historia de campeón. Aquel gran arquero que dejó su marca en la inolvidable final con Jorge Newbery, en 1971. Definición por penales donde el “Cachi” atajó dos y dio la vuelta olímpica, consagrándose también ídolo de Rivadavia.
Hoy, aún perdura esa gloria y sin duda, junto a Félix Tobalina y “Pucho Vanegas”, están guardados en cada corazón albiceleste.
¿En qué barrio naciste?
– En el barrio del Hospital Ferroviario. En San Cayetano. Allí, enfrente a la iglesia teníamos el potrero. Pero había otros, en Dorrego y Cte. Escribano y en la canchita del Barrio Obrero, hoy Evita.
– Al pata dura siempre lo mandaban al arco ¿Ese fue tu caso?
– No, en realidad no. Yo jugaba de marcador central en las inferiores del club Rivadavia. En el campito sí, me gustaba atajar. Cuando vino “Pepe” Ruiseñor como técnico y preguntó por los puestos que cada uno ocupaba, los chicos del barrio le dijeron que yo era arquero. Y así fue que me puso bajo los tres palos. Eso fue en el año 64 y llegamos a la final con Newbery. Recuerdo a Juan C. Gasco, Omar D’Andrea, Alfredo Tobares, el “Bacho” Sironi, Obdulio Tipaldi, Manila, Oscar Colombo, Mandarina García, el “Pocho” Rodríguez y el chiquito Pagnota, entre otros. Ellos tenían un gran equipo también. Jugaban Andres Repara y Héctor Toro, que después se dedicaron al ciclismo y ganaron todo, “Pitiquila” Pondal, el negro Cintora, Sharry, Muñoz, el negro Di Marco… Fue mi primera final. Empatamos el primer partido y en el otro nos ganaron.
– Estuviste bajo las órdenes del “Cholo” Lucaroni y “Cuca” Galeano…
– Sí, dos figuras inolvidables… Ese año vinieron a Rivadavia, Roberto Tudisco, Guillermo Meza, Alejandro Riera y Valeira, que no tenían lugar en Newbery y salimos campeones dos años seguidos. En sexta “A” y “B”. Ya en la divisional Quinta, nos juntamos con otros jugadores y nos desarmamos como equipo. Pero en el 70, en Reserva, llegamos a la final con River que también jugó la final de Primera con Rivadavia. En ambos casos los de la Loba salieron campeones. Fue el año que por rumores que no se hacía al campeonato de la Liga, se fueron Félix Tobalina, Walton y muchos otros, tal es así, que tuve que arrancar de número dos por la falta de jugadores. Pero también se fueron en cantidad de otros clubes y River fue el que más armadito quedó. Pero igual, tenían un gran equipo. En Reserva jugaban el “Piojo” Caicedo y Omar Atondo. En Primera Porato, Walter Foschiati, Orsi, Bustos, Pipo Fernández… Ese año en Rivadavia fueron promovidos muchos jóvenes como Lugli, “Tucho” Muñoz, Salinas, Pierrad, Ferrizo. Como estaba Oscar Diluvio en Primera, no quise ser suplente y preferí jugar de número 2 en Reserva. Al Arco fue Sebelli, que venía de dos divisiones abajo. En 1971, ya como técnico Aroldo Granados, me hizo jugar el torneo nocturno como portero alternando con Oscar Sebelli. Al llegar al campeonato oficial fui el titular por primera vez de Rivadavia, aunque en el año 69, en un Nocturno, Diluvio tuvo un accidente de moto a la tarde y Juan Guzmán se fue al campito a buscarme para ocupar el arco. Fue un debut muy complicado. Perdimos 7 a 2 con River de Viamonte. Pero ellos tenía un gran equipo, como era verano y estaba todos de vacaciones, contrataron como refuerzos a “Chiquito” y “Beto” Spadano, “Reca” Traverso, “Velorio” Jiménez…
En 1971, en mi debut como titular de Primera División salimos campeones, después de disputar aquella gran final contra Newbery. Habíamos empatado 1 a 1, en los 90 minutos. En el suplementario hicimos un gol cada uno. Terminó dos a dos. Así fue que hubo que patear penales. En ese campeonato solamente un solo jugador podía patear y eran series de tres penales. Las primeras tres series fueron convertidos todos los goles. Para Rivadavia pateaba Omar Frías y para el “Aviador” “Petaca” Molina. El arquero de ellos era Lorenzo, de Viamonte, un buen atajador que ya había jugado para Defensa Argentina y fuera campeón con BAP, en el nocturno del 69, con Guruciaga, los mellizos Azconzaval, los hermanos Frías y creo que Ramón Álvarez. Llevábamos 9 penales convertidos y comienza la cuarta serie. Atajo los dos primeros y Omar convierte para Rivadavia. Ganamos 11 a 9. Atajar penales es un poco suerte y otro poco, intuición. Hay que saber tirarse unos segundos antes porque si no, no llegas a la pelota. El primero que me pateó Molina no me moví, dudó y lo tiró al medio. Y el segundo me tiro a la izquierda y tuve la suerte de que él también había elegido ese palo. Omar Frías los convirtió a todos. Era muy difícil atajarle penales. Tenía la virtud de que cuando vos te hamacabas para un lado el cambiaba sobre la marcha la dirección. Muy habilidosos. A mi me tocó atajarle uno cuando él jugaba para Independiente en cancha de Moreno. Ese día hubo tres penales en el primer tiempo contra Rivadavia. En el primero no quería ni mirarlo. Sabía que me tenía que quedar parado en el medio, pero el instinto me llevó a moverme y me la cambió de palo. El segundo penal me quedé parado y me la tocó al medio. Ese era el problema que tenía. Que si te quedabas parado, el dudaba y no sabía adivinar el palo que ibas a elegir. Normalmente en esos casos la tiraba al medio. Si la memoria no me engaña, en Junín, solamente hubo otro arquero que le atajó un penal, fue Hugo Villafañe, golero de Ambos Mundos.
Hiciste una experiencia en Sarmiento profesional…
– Sí, fue en 1974. Cuando el ascenso de la Primera “C” a la “B”, fui Suplente de Crosta y del “Gato” Pérez. En el 75 volví a Rivadavia y en el 76 jugué en Sarmiento de Vedia. 77 y 78 nuevamente en Rivadavia. En el 79 participé en la Liga Independiente. Terminé mi carrera en Rivadavia en 1980. Tuve dos técnicos, Ahinchil y el mellizo Asconzával. Fue el año que Villa Belgrano se consagró campeón en Baigorrita. Después jugué dos años en la liga de Ascensión con los Diablos Rojos de la Angelita, para después participar en Tres Algarrobos, un pueblo entre Villegas y Carlos Tejedor, por la ruta 226. Me llevó a probarme el “Pato” Real, que fuera jugador de Ambos Mundo. Estaba como técnico en Piedritas y me recomendó a un dirigente de Sport de Tres Algarrobo. Conmigo fueron Maltisoto y “Tingo” López, que no arreglaron. Me quedé durante tres temporadas. El técnico era el “Tanque” Neuman, un jugador de Chacarita. El último año los dirigentes me ofrecieron ocupar el puesto de técnico y jugador. Tuve la suerte, esa temporda, de ganar el campeonato. Eso fue en 1986. Hacía 22 años que no salía campeón. Fue una alegría y una fiesta enorme. Estaba todo arreglado para proseguir en 1987, cuando se vino la inundación en la zona de Villegas, Pehuajó… Se paró el fútbol y ya después dejé de relacionarme con ese deporte.
– ¿En qué año jugaste en la selección de Junín?
– En el 73 y en el 75. Se jugaban los campeonatos argentinos. En el primero quedamos eliminados por la selección de 9 de Julio. Jugaban Pardini, Mario Varela, Marinelo, Molina, Pondal, el “Colorado” Cavagna, Leytur, todos muy buenos jugadores. “Chiche” Tablada era el técnico. En el 75 nos eliminó Rojas, tenía un gran equipo. No me acuerdo en que de estos dos años jugaron Bertoloti, Marcelo Jorge y Kenan… Ya en el 77, la liga llevó a todo el equipo de Newbery. El técnico era Horacio Medina. Recuerdo que pidieron a Falavela y a mí, como refuerzos. Al “Chacho” Villafañe, técnico de Rivadavia, no le gustó nada. Es que habían interrumpido el campeonato antes de jugar las finales con los seis equipos clasificados. Eso hacía que Newbery siquiera en competencia y el resto de los clubes todos parados. En señal de protesta Rivadavia no quiso prestarnos y Villafañe terminó renunciando molesto por la actitud de la Liga. Así que las finales las jugamos haciendo la veces de técnico el “Lagarto” Walton y yo. Salimos terceros. La final la jugaron Moreno y Newbery. Nosotros le habíamos ganado a Moreno tres a uno. Ese día a Moreno con el empate le alcanzaba para salir campeón. Y en la final no pudo con el “Aviador”. Al año siguiente seguí como técnico y jugador. Esa temporada vinieron de Buenos Aires Barrera y Rodríguez, que era muy buen marcador central. Era años imposible de ganarle a Newbery. Ellos jugaban a nivel profesional y nosotros todavía practicábamos dos o tres veces por semana. No hacíamos trabajo físico y eso después se sentía en el segundo tiempo. Además de la calidad de los técnicos que tuvo: Omar Valdes y “Chaco” Villafañe, de los mejores en el arte de dirigir con mucha experiencia y muchos caminos recorridos.
– De los jugadores que participaron en tu época ¿A quién resaltas?
– A Félix Tobalina. “Velorio Jiménez fue un gran jugador. De chico lo vi jugar a “Taqueta” Barrionuevo y verlo era un lujo. Otro gran jugador fue el “Reca” Traverso.
– ¿De qué delanteros te tuviste que cuidar con más celo?
– “Pipo” Vilches de Ambos Mundo, un gran cabeceador. Curini, era un nueve temible. Saltaba bien, le pegaba fuerte… Pero hay un gol que no me lo voy a olvidar en toda mi vida y me lo hizo Vivani, un jugador de Sarmiento en cancha de Moreno. Fue en el arco que da contra la pileta. Vino un pelotazo largo, Chaparro venía cubriéndolo, habían quedado mano a mano y la pelota estaba picando. Corro para hacerle el achique porque ya había entrado al área. Si lo gambeteaba al “Rulo” yo ya lo tenía arriba. Pero fue muy inteligente. Se paró. Levantó la cabeza, me vio adelantado y me la cacheteo por arriba. Quedamos con el “Rulo” mirándonos… Fue el gol más lindo que me han hecho.
De las atajadas, me acuerdo una cuando jugaba para la Liga de Asceción. Yo estaba adelantado y el “Queto” Barco pasa la mitad de la cancha y me la tira por arriba. Voy retrocediendo, voy retrocediendo y la alcanzo a sacar con la punta de los dedos sobre el travesaño. Y en otra jugada muy similar en la misma Liga, en la cancha del Arenales Fútbol Club, el delantero entra solo, me ve adelantado, le amago a salir, me freno y salgo corriendo para atrás en el mismo momento que la cachetea por arriba. También la tire sobre el travesaño. Fueron las atajadas que más recuerdo.
¿Qué arqueros profesionales tenías como referencia?
– Amadeo Carrizo, si duda. Me encantaba. También el “loco” Gatti. Pero yo no jugaba adelantado tratando de imitarlo. Lo hacía naturalmente. Tal vez acostumbrado a jugar al centro. En la primera de Rivadavia jugué seis partidos como volante, porque me estaba reponiendo de una lesión que me había llevado 60 días de yeso. Fue en un momento de mala racha para el equipo, ya que se habían lesionado cuatro o cinco jugadores. En un partido me reemplaza Mario Ricci. Después, pasado el tiempo, pensaba que cosa de locos. Yo arquero, jugando de volante y Marito suplente mío. ¡Qué cosa no! El técnico era Aroldo Granados. Además hice dos goles, uno contra Villa y otro contra Belgrano de Morse.
¿Qué diferencias ves con el fútbol que jugaste y el actual?
– Hay muchas diferencias. Hoy es más atlético y prima la preparación física, es muy rápido y juegan al límite de la velocidad. Es muy raro ver, como antiguamente, en un equipo cuatro o cinco jugadores de calidad. Que movían bien la pelota. Que se sacaban fácil el hombre de encima, que gambeteaban. Hoy eso no se ve. Además miro poco fútbol porque veo que los equipos se prestan la pelota un rato cada uno. Difícilmente lleguen al gol con una jugadita armada, que la toquen tres, cuatro jugadores. Ahora es pelotazo. Viene un centro o un tiro libre y le rebotó a uno… Creo que desde que se terminaron los campitos se terminó la picardía y la magia del fútbol.
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Foto: Héctor Pellizzi
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