El absurdo del pensamiento irreal

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El absurdo del pensamiento irreal

 

Javier Milei prometió “recortar  las partidas donde la política roba”, como, por ejemplo, “la obra pública”. “Si no hacemos nada, terminamos en una hiperinflación”,  alertó. El presidente electo aclaró que las obras públicas que están en marcha “se licitan para que las haga el sector privado, y si no hay nadie en el sector privado que lo quiera hacer, significa que esa obra no tenía sentido desde el punto de vista económico. Y entonces alguien va a tener que explicar por qué quería hacer una obra que nadie quiera hacer”, argumentó. Y agregó: “Las obras van a tener que ser hechas por iniciativas privadas”.

La pregunta del millón: ¿Quién construirá las escuelas, quién las refaccionará? ¿Quién hará y mantendrá los caminos rurales? ¿Quién hará los caminos colaterales? ¿Quién hará las cloacas? ¿Quién realizará el bacheo? ¿Quién reconstruirá un puente con fallas en el hormigón? Nada de estas preguntas tienen sentido ni rédito económico para que las empresas privadas inviertan.

Solamente el absurdo del pensamiento irreal puede proponer tanta irracionalidad. Una sociedad se compone de personas con necesidades de base que solamente el Estado es capaz de brindar.

Todas las empresas estatales mal administradas complican la vida del usuario pero la empresas privadas bien administradas prestan malos servicios mientras se enriquecen los dueños…

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