Vacuna argentina que combate el cáncer de piel

Fuente: P12 - CONICET
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Un equipo de profesionales de la Fundación Sales, en colaboración con investigadores del Conicet, desarrollaron una vacuna terapéutica destinada a pacientes con melanoma (Cáncer de piel)

Se registran anualmente entre 1200 y 1500 casos de melanoma, con alrededor de 600 muertes en los casos más graves.

El jefe del proyecto es José Mordoh, discípulo del premio Nobel argentino Luis F. Leloir y, en su juventud, del Nobel francés François Jacob, quien dirige desde hace más de 35 años el equipo científico que logró la vacuna terapéutica.

El tratamiento demostró una alta capacidad para estimular el sistema inmunológico de los pacientes que padecen algún cáncer de piel y, a diferencia de los tratamientos tradicionales como la quimioterapia y la radioterapia, no afecta a las células sanas.

No solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que también prolonga su supervivencia sin metástasis .

La vacuna no es preventiva, sino que se administra en las primeras etapas de la enfermedad para evitar su progresión.

Su singularidad radica en su capacidad para aumentar significativamente la cantidad y variedad de linfocitos en el sistema inmunológico, lo que potencia la capacidad del cuerpo para combatir las células tumorales.

Instituciones oficiales como el CONICET, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y el Instituto Nacional del Cáncer (INC) dieron también su apoyo para el desarrollo de estas investigaciones.

Del estudio también participaron Ana Mordoh, de la  División Dermatología del Hospital de Clínicas “José de San Martín” de la UBA; Mariana Aris y María Marcela Barrio, del  Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer; Ibel Carri, del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín; Alicia Bravo, del IIBBA; Enrique Podaza del Instituto Englander de Medicina de Precisión, en Estados Unidos; Juan Carlos Triviño Pardo, de los Sistemas Genómicos del Grupo Biomédico ASCIRES, en Valencia, España;  y Gerardo Rubén Cueto,  de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Fueron 35 años de investigación. Un Estado chico, inexistente no podría haber legado este logro para la humanidad.

 

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