Mi opinión
La extrema derecha patina en el barro

Luciano Siqueira
instagram.com/lucianosiqueira65
Las pruebas son incontestables y resulta comprometedor el audio del diálogo íntimo y cómplice entre el senador Flávio Bolsonaro PL y precandidato a la presidencia de la República, y el banquero preso por corrupción, Daniel Vorcaro. Un tsunami cuyos daños apenas comienzan:
1
Cae la máscara del precandidato “moralista” que ve irregularidades en todo en el gobierno de Lula, incluso en la transparente Ley Rouanet. El llamado hijo 01 revela con su propia voz y en palabras irrefutables una intimidad de “hermanos” con el banquero, a un costo de 134 millones de reales (mucho más que los 45 millones de “Aún estoy aquí” y 27 millones de “El agente secreto”, ambas películas nominados al Óscar) para financiar un filme biográfico sobre el padre, expresidente preso por tentativa de golpe de Estado, que sería utilizada como pieza de campaña.
Fidelidad mutua, como registra la columnista de O Globo Miriam Leitão: “el banquero Daniel Vorcaro ‘olvidó’ mencionar, en su propuesta de delación premiada, el financiamiento de la película sobre Jair Bolsonaro y todos los contactos con Flávio Bolsonaro presionándolo por los desembolsos”. No quería perjudicar la campaña de su candidato, claro.
2
Se dice que, dentro del clan, la ex primera dama Michelle —que nunca declaró apoyo a su hijastro—, entre bastidores ya se presenta para sustituirlo.
Competidores de la misma línea ultraderechista ven en el escándalo una brecha para tal vez mejorar su propio desempeño: Ronaldo Caiado, del PSD, pide “transparencia” para que las malas acciones salgan a la luz sin subterfugios; Zema, del Partido Novo, ataca con su habitual ametralladora giratoria y un tal Renan (Misión) exige la renuncia del señalado precandidato.
Todos pelean y ninguno tiene razón.
3
Mientras tanto, aumenta el clima de preocupación entre los titulares de mandato, temerosos de que, además de Flávio Bolsonaro y Ciro Nogueira (ya antes sorprendido con pruebas de relaciones promiscuas con el banquero), también sean alcanzados a continuación. Son los mismos que se opusieron con uñas y dientes a la instalación de una CPI para investigar toda la trama corrupta.
4
Al campo popular y progresista —base de sustentación del gobierno de Lula— le corresponde, sí, exigir la continuidad de la investigación de los hechos y la responsabilización penal de los delincuentes, denunciándolos públicamente con firmeza, pero sin desviar el foco de la afirmación de sus propias propuestas en favor de políticas públicas alineadas con los intereses fundamentales del pueblo, la defensa de la democracia y de la soberanía nacional. Más que desenmascarar a la extrema derecha, que patina en el barro, importa la elección del presidente Lula, la mejora de la correlación de fuerzas en el Senado y en la Cámara, además de la elección de gobernadores y diputados estatales progresistas.
Texto de mi columna semanal en el portal “Vermelho”
Foto: sitio Metrópole















































































