Gabo Forte recomienda a Gustavo Yuste

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¿Cuántas cajas son necesarias para terminar de separarnos? ¿Es acaso la última que abramos la que defina ese destino inequívoco? La novela de Gustavo Yuste comienza con pequeños fragmentos que, como si fueran cajas dentro de cajas, dibujan los restos que quedan de una vida anterior a la separación.

El personaje se debate, en esta primera parte, la apertura de las cajas con sus cosas en su nuevo y pequeño departamento. La desidia con la que emprende está tarea es como un remanso de la separación reciente, que llega, como la mayoría mucho antes del adiós.
En ese devenir silencioso, que concluye con la apertura de una última caja, la que se olvidó en su vieja vida, con libros, nos metemos en la segunda parte, dónde cambia la estructura, pero no la prosa poética de Yuste.

El silencio, como las garrapatas vampíricas de El almohadón de plumas, va desangrando la relación del protagonista y Martina.
Si el medio de la historia, es el final de la relación, la última parte del libro es el comienzo. Y ahí, en ese primer encunetor azaroso del destino, hay silencios que presagian lo inevitable.
Melancólica y sin la torpeza melodramática del tema, la novela transita la separación de fin a principio.

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