OCTAVO INFORME: La disputa por el territorio: ¿una fotografía local o una película federal?
Observatorio de Tierras (PRIHA-FCE-UBA)

El pasado 6 de agosto el gobierno nacional sufrió la primera derrota importante desde el triunfo en las elecciones de medio término. La sociedad entera, a través de la combinación de elementos que a simple vista parecieran dispersos (como un proceso de discusión y organización que duró meses en una lógica -para algunos inesperada- de la periferia al centro o la selección nacional levantando una bandera de Malvinas en la semifinal con Inglaterra), le puso un límite al proyecto de extranjerización de tierras presentado por Federico Sturzenegger. La ley bautizada con el nombre de fantasía de “inviolabilidad de la propiedad privada” pasó a la Cámara de Diputados amputada de tres de sus capítulos más importantes: tierras, fuego y barrios populares. Aún quedan en pie dos capítulos profundamente destructivos para nuestra sociedad: el capítulo que acelera los desalojos urbanos y rurales y el capítulo que erosiona las capacidades del Estado para declarar la utilidad pública de un bien. Respecto a este último aspecto, en nuestro sexto informe señalábamos el caso de una propiedad de la compañía de Tierras Sud Argentina que aportaba el equivalente a tres sachets de leche al fisco neuquino por una propiedad de casi 200 hectáreas ubicada sobre un río a la salida de una represa en el departamento de Lácar. Una propiedad que -de pasar el proyecto de Sturzenegger- su valor ascendería a cifras astronómicas y se volvería inaccesible para cualquier Estado provincial o incluso el nacional.

Sin embargo, a pesar de la derrota del gobierno, en los días siguientes observamos cómo se recrudeció la represión sobre las comunidades rurales de nuestro país: Salta, Misiones, Neuquén aparecen como tres fotografías que podrían parecer aisladas si no se las leen en términos nacionales. Con el consenso roto pareciera que la única alternativa que se vislumbra en el horizonte de quienes ejercen el poder es recrudecer la coerción.
En esta coyuntura particular, desde el Observatorio de Tierras (PRIHA-FCE-UBA) decidimos incorporar una nueva dimensión al análisis que sintetiza nuestro mapa. Una nueva capa que trae aparejado un desafío metodológico: si hasta ahora todas las variables que publicamos estaban construidas con información oficial, en esta oportunidad presentamos una capa que se construyó de abajo hacia arriba. Distintas organizaciones de todo el país han acercado la información para que hoy podamos presentar la capa de conflictos territoriales (*).

















































































