Municipalidad de Junín: La Cosa Nuestra

Fuente: Semanario de Junín

Municipalidad de Junín: La Cosa Nuestra

Tincho vivía en el barrio Villa Belgrano. Era muy habilidoso en el deporte, nos encontrábamos a la tarde en el potrero de la otra cuadra y tres veces por semana en la canchita de básquet del Club. Nos reuníamos en la esquina del mercadito de Paco después de comer y de allí salían risas, anécdotas y alguna maldad…
Con el pasar del tiempo Tincho se puso de novio con una chica del centro, cuyo padre era gerente del Banco Nación y un año después entró a trabajar allí. Lo primero que hizo fue registrarse como socio el Club Social, dejó el club de su infancia, los amigos y nunca más volvió al barrio…

Pablo Petrecca, el actual Intendente de Junín, muchos años después emuló al Tincho, no bien ganó la elecciones de 2015, dejó su modesta casa del barrio Villa Belgrano para vivir en una casa de 6 habitaciones con pileta en avenida San Martín, el barrio más caro de Junín, con una inversión de 14 millones (de ese entonces) sin sacar un crédito. Cambió también algunos amigos…

Según Semanario de Junín, dotó a la casa de elementos de altísimo confort en tiempo récord. Construcción que la hizo ‘con ahorros’. El intendente pagó 500 mil dólares en efectivo, por entonces unos 10 millones de pesos. Desde la adquisición, invirtió unos 200 mil dólares más, unos 4 millones de pesos, en refacciones. Sala de cine, pileta climatizada, baños con jacuzzi, una decena de aires acondicionados y dormitorios en suite. Al cuestionársele el origen de los fondos, Petrecca dijo que todo se aceleró por un crédito que tomó su esposa: María Victoria Fiorini que no había tomado hasta entonces ningún crédito y los únicos movimientos que poseía eran 21 mil pesos mensuales en gastos en tarjetas de crédito.

Además, en el mismo informe se podía observar que el intendente Petrecca, hasta el 2016, era monotributista. 14 millones de pesos sin sacar un solo crédito, 700 mil dólares que aparecieron por generación espontánea en el bolsillo de un monotributista. Ni Mandrake se hubiera atrevido a tanto.
Hoy Petrecca cobra 760 mil pesos por mes de sueldo, más viáticos, movilidad, chofer, hoteles cuando viaja a costa del erario público y otros beneficios… Su mujer recibe 370 mil pesos mensuales de un Banco del Estado. Su cuñado, Juan Carlos Fiorini, fue ungido Senador de la provincia de Buenos Aires y cuando dejó su banca pasó a desempeñarse como Concejal de “Juntos”, PRO o “Juntos por el Cambio”, donde gana 235 mil pesos por mes. Su otro cuñado, Luciano Fiorini, desarrolla tareas en Provincia Microempresas SA y cobra 310.000 pesos por mes. Su hermano Walter Petrecca primero pasó por ANSES y recaló en la estratégica Secretaría General del Municipio, muy cerca de su hermano, donde percibe un sueldo de 260.000 pesos mensuales. Renunciado de Anses (durante un tiempo estuvo en los dos cargos) no tuvo que presentar currículum ni sortear extensas entrevistas para conseguir el puesto. Privilegios de pertenecer.


La Redacción de Semanario Junín publicó que Petrecca llegó al municipio en 2015 en bicicleta con una imagen de austeridad. Dijo que cambiaría muchas de las cosas de la vieja política y que por entonces cuestionaba. Cambió. Ya no usa bicicleta y su familia goza de un pasar privilegiado.
Con el paso del tiempo, Petrecca, como el Tincho, dejó sus viejas costumbres, y también la bicicleta con la que llegaba al Concejo Deliberante en tiempos que como edil cuestionaba las viejas prácticas de la política.

Tal vez por ayuda divina, desde su llegada a la intendencia, el progreso mostrado por Pablo, junto a la iglesia de su padre y sus hermanos, fue milagroso. Es cierto, el buen pastor ha sabido encontrar en la política, la veta para sacarle jugo y marcar el camino para que toda la familia también disfrute los placeres que da pertenecer a ese círculo al que sólo acceden los familiares más cercanos. La familia contabiliza un total de 2.133.000 pesos mensuales, una cifra que les dio buenos motivos para festejar la Navidad y brindar por un próspero Año Nuevo.

Pablo Petrecca tiene varias acusaciones de corrupción, una de las más llamativas es la del el obispo Guillermo Alberti que residía en Junín, donde rápidamente trabó amistad con el Intendente y su familia. En cuestión de semanas, se hizo cargo de la Iglesia Evangélica que conduce el pastor Christian Petrecca, hermano del jefe comunal. La esposa del obispo Alberti, María Cecilia Monserrat, instaló una inmobiliaria en la zona y pocos meses después pasó a integrar la sociedad Renovar Junín SRL junto a Walter Petrecca, el otro hermano del intendente, y su esposa María Eugenia Calissano.

En tiempo récord, el grupo de amigos logró un enorme progreso económico. El humilde obispo evangélico registró a su nombre un Ford Focus Titanium, una camioneta Ford Ranger 4×4, una Ford Courier, un Chevrolet Corsa, una Volkswagen Amarok, otro Ford Focus 2017 y un Peugeot 208. Además, Alberti pasó a tener cinco propiedades y su mujer registró 23 propiedades nuevas. La religión y la amistad con el intendente, al menos en Junín, parece le otorgó buenos beneficios. Luego de una ruidosa polémica Alberti fue desterrado a Neuquén, en un intento por dar por tierra toda la investigación judicial…
Es verdad que Tincho, nuestro pequeño traidor, no le llega a los tobillos al Intendente de Junín, no tendríamos «ni» que haberlo comparado…

Hay mucho olor a podrido en el Reino del Pejerrey.

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