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ACTO DE HOMENAJE EN LA CGT POR EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE FELIPE VALLESE – PRIMER PERONISTA DESAPARECIDO EN 1962 –

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ACTO DE HOMENAJE EN LA CGT POR EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE FELIPE VALLESE – PRIMER PERONISTA DESAPARECIDO EN 1962 –

Agonizaba la década infame y en ese atardecer del 14 de abril de 1940, justamente el día de las Américas, nacía en el barrio de Caballito Felipe Vallese.

 

 

Fue el segundo de los hijos de Rosa Grasso y Luis Vallese.  Italo, era dos años mayor que Felipe. Después vinieron Nélida, Luis y Ricardo que nacieron también en Capital Federal. Don Luis era un humilde inmigrante italiano nacido un 23 de agosto de 1902, que al cumplir 60 años sufrió la más amarga y trágica de las vivencias, ese día secuestraban a su hijo Felipe y nunca más lo volvería a ver. Era dueño de una verdulería y estaba afiliado al MPE (Movimiento Peronistas de los Extranjeros)

 

Vivieron primero en calle Donato Álvarez y Neuquén donde nació Felipe y posteriormente se mudaron a Terrero 866 de Caballito.

Su hijo, Eduardo Felipe Vallese. recuerda que:

«Mi padre era muy inteligente, tal es así que en sexto grado figuró en el Cuadro de Honor y una revista de la época le otorgó el primer premio de un concurso literario con la poesía “El Ahorro”. Cuando volvió a su casa paterna entró en el turno de mañana a cursar el primer año en la Escuela Nacional de Comercio Hipólito Vieytes. Un año convulsionado políticamente, mi papá comenzó hacer sus primeras armas en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), los estudiantes organizados desde hacía años sentían en la piel la agitación que se vivía. Rondaba el 16 junio de 1955 y ese día, justamente, estaba jugando al fútbol con los chicos en Plaza Irlanda en el barrio de Caballito, cuando pasaron camiones que venían de otros barrios, pero también del gran Buenos Aires y les gritaron desde arriba que subieran, que había que ir a defender a Perón.

Bombas en Plaza de Mayo

Cuando llegaron a Plaza de Mayo vieron que en medio del humo del bombardeo había gente muerta, vio una mujer herida que gritaba sin parar, sintió el calor de los incendios, el sofoco de la humareda, lo ensordeció el aullar de las sirenas, y se horrorizó al ver los mutilados desparramados en la calle… El Ejército, de un lado defendía a Perón y del otro, los marinos desde los aviones arrojaban bombas, ametrallaban y asesinaban a las personas que se desperdigaban como en un hormiguero pateado en busca de refugio. A un trolebús que llevaba niños a la escuela varios explosivos le habían dado de lleno y los ojos de Vallese vieron el horror de la sangre y sintió el olor a carne quemada. Fue muy duro para mi papá que solamente tenía 15 años…»

Felipe Vallese (h)

El 6 de marzo de 1959, antes de cumplir 19 años, Felipe Vallese entró a trabajar en la fábrica metalúrgica TEA S.R.L.,  participó desde los albores de su adolescencia en la resistencia peronista, primero como estudiante y después como trabajador, tenía un carácter fuerte, dominante, generoso, propio de los líderes que sumado a su inteligencia y coraje lo hacía sobresalir. Incansable en su trabajo y en su militancia tenía también la responsabilidad de cuidar a su pequeño hijo Eduardo Felipe, que con apenas tres meses lo llevó con él a la casa de calle Morelos 628, donde haciendo gala de su ya ganada independencia se había ido a vivir, aunque no muy lejos de la casa paterna.

Por organizar una huelga fue llevado preso a la cárcel de Caseros, y vuelve a ser arrestado en enero 1959, por respaldar la toma del frigorífico Lisandro de la Torre, en el barrio de Mataderos. Lo envían a un buque-cárcel de la marina junto con dirigentes más veteranos, como Sebastián Borro y Armando Cabo.

Gustavo Rearte

En 1960, con Gustavo Rearte, El Kadri y Rulli participó de la primera acción de resistencia armada urbana, que concretaron bajo la sigla “Ejército Peronista de Liberación Nacional” (EPLN). Hay un párrafo de Juan Carlos Dante Gullo que data del 11 de junio de 2010, y que corrobora el accionar de Felipe Vallese:

Dante Gullo

             “El compromiso pasaba por la práctica revolucionaria, pasaba por estar en los barrios, en las fábricas, en la organización. Y había como una especie de toma de distancia con respecto a lo que era ir ocupando lugares. En eso yo creo que comenzamos a llevar una propuesta interesante, que significaba estudiar seriamente lo que era el nivel de manejo de la cosa pública ¿no?  (.) Obviamente la masividad y la contundencia de la Juventud Peronista no se entiende sin lo que fue el rol que le cupo a Perón. Quizás fue el que mejor interpretó a la juventud, no cabe dudas que es así, y el que más elementos brindó para que nosotros hiciéramos, si llegábamos a ganar ese proceso.”

Jorge Rulli

Cuando Eduardo Luis Duhalde en 1999 le pidió a Jorge Rulli que rememorara la lucha de Vallese, este le confesó que: “Hubo muchos hombres como Felipe que era un tipo de cuadro que deben tener todas las revoluciones, que no son líderes porque no tienen a lo mejor el carisma o no tienen esa vocación de ser, de que los rodee la multitud, pero esos artesanos sin los cuales sería imposible imaginar un proceso revolucionario, que viven para éste, que tienen una formación moral muy sólida, que tienen principios, que se mueven con una enorme convicción. Felipe Vallese era un poco eso, no un militante de base, sino un cuadro de la juventud peronista, que no se adonde podría haber llegado si no hubiera sido asesinado tan joven. 

Felipe era un tipo de pocas palabras pero era un tipo de conducta, de esos con lo que siempre se puede contar, por eso participó en el Operativo de Ezeiza y después cuando ya nosotros estábamos en la cárcel y se dieron los primeros debates ideológicos de la JP , Felipe pasa a trabajar con Beatriz Fortunato y con Pocho Rearte».

Pedro Leopoldo Barraza

Pedro Leopoldo Barraza, periodista y militante que investigó y publicó entre el 12 de febrero y el 23 de julio de 1963 el secuestro de Felipe Vallese en los periódicos alternativos “18 de Marzo” y “Compañeros” que dirigía Mario Valotta, lo describe como “…de tez blanca, cabello castaño oscuro, de cuerpo morrudo, 1,78 de estatura y unos bigotes que le daban mayor edad de la que tenía. Un joven obrero que lee toda clase de libros sin tabúes ni prejuicios ideológicos…”

A partir del 10 de julio de 1962, la policía comenzó a merodear la casa donde vivía Felipe , haciéndole inteligencia a Gustavo Rearte, que muchas veces dormía en la casa de Vallese, para ver si lo “pescaban”, pero el Pocho nunca cayó en la “ratonera”.  El 23 de agosto de ese año dieron el golpe: secuestraron a Felipe cuando iba camino a la fábrica que estaba a diez cuadras. Lo atraparon en la calle Canalejas a la altura del N° 1776, con tres móviles. Se aferró a un árbol, pero eran ocho los secuestradores, uno de los policías le pegó varios culatazos en la nuca, produciéndole una profunda herida. Se lo llevaron, y no conformes con eso fueron a la casa donde vivía y se llevaron al resto de las personas que allí estaban.

El árbol donde Felipe Vallese se abrazó al momento de su secuestro

 

Entre los que vieron con vida a Felipe vallese en la Comisaría de San Martín, herido en la nuca y bárbaramente torturado estaba Moises Mailech Ktasnoboda, detenido por encontrarles panfletos de propaganda comunista.

Del relato del «polaco» sorprende que “reventado” todavía discutía de política, le decía que los metalúrgicos estaban mejor que los textiles y se mostraba orgullosamente peronista. «…Observé, le dijo al Juez,  un detenido que estaba mirando por la mirilla, me acerqué y hablé con él. Esa persona me dijo que se llamaba Felipe y tenía 22 años, que lo habían detenido en la calle, que él creyó que era un asalto pero sus captores eran policías y le pedían que entregara a un amigo que hacía tiempo que no veía. 

Además agregó, que estuvo dos días allí, que le mostró las muñecas y tobillos lastimados y que vio a través del pantalón roto una herida en la rodilla y que a las cuatro la madrugada de la segunda noche se lo llevaron. Posteriormente el Juez le mostró diez fotografías de personas morochas y con bigotes y Moises Mailech Ktasnoboda identificó al hombre que había hablado con él.

Augusto Timoteo Vandore estaba al frente del Gremio Metalúrgico a nivel nacional. Se presentó en audiencia ante el Juez  y manifestó que: “ Fui entrevistado hace aproximadamente seis meses por un delegado del gremio metalúrgico de San Martín, el  señor Ramón Rebello, quien me planteó un problema que existía sobre la detención de un Delegado también del gremio metalúrgico, de apellido Vallese, que según Rebello se encontraría detenido e carácter ilegal en la seccional de Villa Lynch y me entregó un papel escrito en el cual se leía el nombre de Felipe Vallese y un número telefónico para que se lo entregara a un compañero de Vallese.  Inmediatamente puse en conocimiento de esa anormalidad al Dr. Fernando Enrique Torres, asesor del gremio que de inmediato se abocó a la tarea de constituirse en la Comisaria de Villa Linch y esa misma noche me informó que su diligencia había dado resultados negativos. 

Vandor

La Unión Obrera Metalúrgica  realizó la investigación del secuestro del Delegado metalúrgico Felipe Vallese. El resultado de dicha investigación fue puesto en conocimiento de la opinión pública. Se ofreció una recompensa por información. El Dr. Fernando Torres efectuó la denuncia ante las autoridades policiales en Capital Federal, Comisaria 50 y logró imponer en favor de Vallese dos habeas corpus en Capital y Provincia. Vandor denunció por TV  «la falta de colaboración policial para lograr la solución definitiva de lo que sucedió con el Delegado metalúrgico Felipe Vallese”.

La Juventud Peronista se activó valientemente y al grito de “Vallese, Vallese, la Patria se estremece” se conformaron Agrupaciones, Ateneos y Comandos con su nombre. Sus compañeros se movilizaron por sí mismos, buscando la justicia negada. La complicidad de las autoridades del Estado conspiró en dificultar, ocultar y deformar el hecho. Fue el preludio de la gran tragedia que vivirían mayoritariamente los trabajadores en los años posteriores.

Texto: Héctor Pellizzi

Archivo: Felipe Vallese (h)

 

 

 

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