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LUCIANO POLO: La leyenda verde

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LUCIANO POLO: La leyenda verde

Nació en Pergamino el 25 de agosto de 1955, a los cinco años empezó a patear la pelota e hizo las inferiores en el Club Juventud. Cuando cumplió quince, Miguel Ignomiriello, quien estaba a cargo de las divisiones inferiores de Estudiantes y reclutaba jugadores de todos los rincones del país, hizo una prueba en la ciudad para llevar chicos a La Plata. Se presentaron 200 jugadores, quedaron solo cinco, uno de ellos: Luciano Polo.

Aunque la ilusión duro poco, porque a los quince días a Miguel lo echaron, y él se tuvo que volver, antes de despedirse Ignomiriello le prometió que le conseguirían un club. “Y al poquito tiempo me llamó Juan Carlos Rulli, un entrenador ligado a Estudiantes, pero que me quería para Racing de Avellaneda, y jugué cinco años en la inferiores, del 70´ al 75´». Y el 25 de Mayo del 1975 llegó el día soñado, pudo debutar en la primera división nada más ni nada menos que frente al clásico rival, Independiente. Después de una gira por Centroamérica con Osvaldo Zubeldía como técnico, fue el mismo «Troesma» nacido en Junín, quién le hizo los contactos para que vaya a jugar a Sarmiento.

Al club de Arias y Necochea llegó a préstamo, tras un paso fugaz para jugar el Nacional de 1978 en San Martín de Mendoza, el Verde decidió comprar su pase. Y con la campaña realizada en 1979 se comenzó a gestar lo que poco tiempo después se coronaría como gloria máxima de la institución verdolaga, el ascenso a la primera división del fútbol argentino.

El último domingo de febrero de 1981, el estadio Eva Perón recibió a Ferrocarril Oeste por la primera fecha del Torneo Metropolitano de la «A», esto fue posible tras una extensa y dura campaña que batallaron los guerreros del 80´. Luciano fue capitán y pieza fundamental del equipo que, en la segunda categoría, comenzó dirigiendo Oscar Cadars y que luego ascendería Juan Carlos Montes: «Hicimos un trabajo serio porque armamos un plantel increíble, había jugadores de jerarquía que vinieron para reforzar al club, como el «Lobo» Fischer, «Toti» Iglesias y «León» Espósito, entre otros…tres tipos que ya tenían experiencia en primera división”.

La fecha nro. 27 del Torneo Metropolitano de 1981 formó parte, como estadística y anécdota, de la historia del fútbol argentino. Porque en el barrio de Caballito, en la cancha de Ferro Carril Oeste y frente a San Lorenzo, Polo metió el único gol que se hizo en el primer tiempo, de todos los partidos que se jugaban en esa jornada . «No sólo fue el único gol del primer tiempo, además fue uno de los únicos que hice mi carrera», recuerda con humor.

Porque de los dos años en la máxima categoría Luciano guarda recuerdos que atesora con cierta nostalgia: «Para mí enfrentar a Francescoli y a Maradona, o haberle hecho un gol al Pato Filiol cuando le ganamos a River por 3 a 1, son momentos muy lindos e imborrables, que siempre van a permanecer, y que me regaló el fútbol».

El Metropolitano de 1984 pasó a jugar a Chacarita y un año después volvió a Junín. En 1986 colgó los botines pero siguió aferrado al club de sus amores. «Decidí hacer el curso de técnico profesional y dirigí la temporada del 95-96, donde formamos un plantel espectacular, con grandes jugadores como Bermegui, Mastrángelo, Muñoz, Olavarriaga… y obtuvimos el ascenso al Nacional «B» cuando le ganamos a Tigre 3 a 1 en Victoria con dos goles de Bermegui y uno de Paredes».

Con una vida entregada al club, aún hoy no se puede separar, por eso comenta para Radio Junín la campaña actual del Verde en la primera división: «Es indudable que para todo aquel que vistió la camiseta esto es histórico, porque el presente hoy lo encuentra al club en un momento especial, donde está muy bien armado institucional y futbolísticamente, por eso confío tanto en el cuerpo técnico, como en los dirigentes, y en todo lo que va a venir».

Hace ya cuatro años que, por iniciativa de Iván Lázzaro y Sergio Pesce, se creó en su honor la «Peña Luciano Polo». «Siempre colaboramos con la institución, lo que se recauda de cada cena se trae y tratamos de ayudar y seguir ayudando, como ya lo hicimos con el salón de usos múltiples, con la parte deportiva del anexo, y con todo lo que esté a nuestro alcance”.

Llegó como jugador y disputó 298 partidos, convirtiéndose en uno de los máximos jugadores con presencias en el verdolaga, se coronó como técnico y hoy oficia de periodista: «Mi vida está ligada a este club porque ante todo, yo soy hincha de Sarmiento«.

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